Conceptos Generales
La aplicación de métodos de Guerra No Convencional forma parte de la contraofensiva del imperialismo y de las derechas locales en la región.
Muchos de estos no son esencialmente nuevos; el ejemplo más evidente se encuentra en la propia historia de las agresiones de los gobernantes norteamericanos contra la Revolución cubana.
Dada la evolución de estas políticas es necesario reconocer con la mayor exactitud posible cuando se está en presencia de una Guerra No Convencional. El diagnóstico las políticas para enfrentarla no pueden ser iguales que para un proceso político de otro tipo, por ejemplo unas elecciones, que también conllevan elevados niveles de confrontación con la derecha.
La aplicación de métodos de la Guerra No Convencional se dirige contra los gobiernos que en opinión del imperialismo constituyen un obstáculo o afectan sus intereses globales, incluso en países que no son declaradamente adversarios a estos.
Lo más novedoso ahora es la combinación de varios instrumentos. A la subversión ideológica y la influencia política de mediano plazo (poder inteligente) en determinado momento se le suman acciones desestabilizadoras y radicalizadas, que buscan de forma expedita lo que denominan un “cambio de régimen”. Se procura el menor involucramiento directo u oficial de los EE.UU.
El llamado “cambio de régimen” tiene como fin último crear las condiciones políticas mínimas que garanticen los objetivos imperiales. Como principales beneficiarias, las grandes transnacionales juegan un rol crucial (aunque sea generalmente encubierto) utilizando a las oligarquías locales subordinadas o dependientes.
Premisas para la Guerra No Convencional
Se identifican un grupo de supuestos errores políticos de los líderes del país en cuestión y en especial el eventual deterioro socio económico, muchas veces inducido.
El país víctima de este tipo de agresión suele constituir una prioridad política para los
Estados Unidos. Puede ser por razones económicas, geopolíticas o incluso por el papel simbólico y contra hegemónico que juega.
Se parte de supuestas o reales diferencias que sirven para polarizar a la sociedad (de tipo étnico, religioso o de clase) estimulándolas artificialmente.
Como norma, se aplica en momentos que no está en curso un proceso electoral, o cuando por el contrario esta vía ha servido para consolidar o legitimar al gobierno que intentan derrumbar; Venezuela es en ese sentido un ejemplo al darse ambas circunstancias en este año de 2014.
Métodos de la Guerra No Convencional
Se inicia con una exploración de las vulnerabilidades concretas que se presentan en cada país. Activo despliegue de los servicios especiales occidentales (con el uso intensivo de ONG); se intensifica el papel de virtuales centros de comando de las embajadas norteamericanas.
Incremento de la desestabilización y el quiebre de la gobernabilidad. Se aplican acciones de guerra económica, sanciones internacionales, sabotajes a la infraestructura económica y de servicios, todo dirigido a provocar una crisis económica (hiperinflación, desabastecimiento, ataques a la moneda local etc.).
Extraordinario y bien organizado despliegue mediático nacional e internacional, con uso intensivo de la red de redes (también ampliamente utilizado para la movilización) que elabora un relato casi idéntico, mintiendo descaradamente y exagerando las contradicciones sociales, las dificultades y las supuestas o ciertas falencias de los gobiernos.
Este esfuerzo va dirigido a desprestigiar a las autoridades y a la imposición de una matriz de opinión sobre la “creciente” impopularidad de estas. Se trata de presentar al país como un “estado fallido”.
Se implementa el reclutamiento y preparación de “líderes naturales” que contribuyan a organizar una “tropa de choque”, generalmente seleccionada en el sector estudiantil y otros de clase media, culturalmente influidas por los valores norteamericanos.
Se aprovecha cualquier episodio, por ejemplo “dudosos” resultados electorales, para desatar protestas cuyo fin es generar el caos, contribuir al malestar social y al rechazo generalizado de las autoridades en un incierto escenario de “sublevación popular”.
Es esta fase los ataques mediáticos se potencian, con hincapié en la supuesta flagrante violación de los DDHH de parte de las autoridades, incrementándose formas de accionar violento, incluido el empleo de francotiradores que atacan tanto a las fuerzas del orden como a los que protestan, con el objetivo de provocar una mayor reacción represiva, que es convenientemente documentada para los mencionados fines mediáticos.
Como complemento se implemente la denominada diplomacia pública por parte del Dpto. de Estado y otras cancillerías occidentales o subordinadas que intenta aislar al país, buscándose el aval de organismos regionales o internacionales. En otros países fuera de nuestra región, se verifica un involucramiento de la OTAN.
Las acciones en determinado momento se aplican simultáneamente, intentando abarcar la mayor cantidad posible de sectores afectados al unísono. Se trata de no dar tiempo a que los agredidos se recuperen o reaccionen.
El empleo de mercenarios (por ejemplo, paramilitares de países limítrofes en Venezuela) so sólo se destina a propósitos operativos puntuales, sino que pueden ser parte de la implementación de la llamada directiva TC 18-01 del Pentágono, que intenta crear las condiciones para una eventual invasión militar de mayor escala.
Promotor de la Guerra No Convencional
Los principales impulsadores de la Guerra No Convencional en Estados Unidos se ubican en los denominadores neo conservadores, aunque usualmente estos planes crean situaciones de hecho que terminan arrastrando a todo el gobierno de dicho país. En tal sentido, una vez creada la “crisis” (a partir del progreso de estos métodos) se impone la complementación y la existencia de un accionar subversivo “único”.
Los sectores extremistas o neo conservadores son portadores de un enfoque “mesiánico”. Parten del presupuesto ideológico que están en una “cruzada” contra los enemigos de los valores imperiales, lo que les permite justificar públicamente la necesidad de la inmediatez y el carácter violento de sus planes.
Cuentan con generosos recursos, incluso algunos manejados fuera del ámbito gubernamental por diversas “ONG”, por ejemplo la NED (que rinde cuentas al Congreso), controlada básicamente por neo conservadores.
Debe quedar claramente establecido que el “éxito” de un estrategia subversiva o de una escalada militar supone un altísimo costo en vidas humanas, provoca un cuadro de ingobernabilidad que se vuelve crónico, estimula el desmembramiento territorial de la nación, el empobrecimiento generalizado de la población y en la práctica la pérdida de la soberanía nacional, entre otras gravísimas consecuencias.
¿Cómo enfrentar los métodos de la Guerra No Convencional?
Los gobiernos deben procurar la mayor eficacia en el terreno socio económico y de seguridad interna (que incluye estrecha relación con las instituciones armadas). Es vital el sostenimiento de una amplia base social y popular.
La fortaleza política depende en gran medida del nivel de unidad en el seno de las organizaciones políticas que conducen el país, así como el más abarcador vínculo entre los líderes y la población.
Denodado esfuerzo divulgativo, con el empleo de la denuncia oportuna a nivel local e internacional. Por la contundencia del ataque en este terreno y la existencia de un monopolio mediático adverso, se imponen acciones particulares para la información alternativa y el empleo intensivo de la red de redes, espacio virtual donde se produce una fuerte confrontación ideológica y propagandística.
Amplio trabajo de relaciones internacionales que neutralicen los esfuerzos por aislar al país y eviten la acción de organizaciones regionales, como por ejemplo la neutralización de la OEA, instancia donde el imperialismo siempre intenta legitimar sus agresiones.
El avance de los procesos de integración y concertación política regional, como la CELAC, UNASUR y el ALBA, entre otros, son por definición un antídoto eficaz ineludible.