“Dos buenos motivos para celebrar”, por José E. Oviedo L. (El Gordo Oviedo)

15 julio, 2020

José Ernesto Oviedo Landestoy, exsecretario de Asuntos Internacionales del PTD; exregidor del Distrito Nacional y Miembro Fundador del Foro de Sao Paulo, junto a Marco Aurelio García, exsecretario de Relaciones Internacionales del PT; asesor de Asuntos Internacionales del Gobierno de Lula y Dilma; José, Pepe, Bayardi, exsecretario de Asuntos Internacionales del Frente Amplio, de Uruguay; exministro de Defensa y Trabajo de los Gobiernos del Frente Amplio.

En este mes de julio, los dominicanos y dominicanas progresistas y de Izquierda, democráticos y revolucionarios antiimperialistas tenemos dos buenos motivos para celebrar: el primero, el 30 Aniversario de lo que se conoce, en América Latina, el Caribe y el mundo como el Foro de Sao Paulo, articulación política y espacio de reflexión, intercambio y acción política propositiva, que tuvo su origen en la realización, entre el 2 y el 4 de julio del 1990, en el Hotel Danubio, en Sao Paulo, Brasil, del Encuentro de partidos y organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe, convocado por el Partido de los Trabajadores (PT).

En tres décadas de fructífera existencia, el Foro de Sao Paulo, realizó 25 encuentros continentales, con la prsencia de sus partidos miembros y la participación como invitados y observadores de delegados de Europa, Asia y Africa que sesionando en las capitales o ciudades importantes de Brasil, México, Nicaragua, Cuba, Uruguay, El Salvador, Guatemala, Ecuador, Argentina y Venezuela.

Abanderado de la resistencia al neoliberalismo y al llamado consenso de Washington, luego de la estrepitosa caída y derrumbe de la URSS y el campo socialista, en Europa, el Foro de Sao Paulo lideró a través de sus partidos miembros y en estrecha colaboración con los movimientos sociales y populares, en instancias como el Foro Social Mundial, un proceso de acumulación de fuerzas en las calles, barrios, fábricas, centros de estudio y de trabajo, alcaldías y parlamentos, que dio lugar a un arcoiris de gobiernos progresistas, populares y de Izquierda, que cambió casi toda la geografía latinoamericana y caribeña, a partir de la victoria electoral (6 de diciembre del 1998) del Movimiento Quinta República (MVR) liderado por el inolvidable Comandante Hugo Rafael Chávez Frías y la elección de Luiz Inacio Lula da Silva, como Presidente de la República Federativa del Brasil (octubre de 2002).

Esas dos victorias históricas junto a la derrota del proyecto hegemónico de los EE.UU., en la región (el ALCA), en 2005, en Mar del Plata, Argentina y la positiva constitución de la Unasur y la CELAC, marcaron el inicio de un proceso de reformas y transformaciones políticas y sociales, que modificaron sustancialmente la correlación de fuerzas a nivel continental y reposicionaron a la América Latina y el Caribe en el mundo globalizado de la postguerra fría.

Ahora, al celebrar su aniversario como entidad multipartidista, joven adulta, (30 años), el Foro de Sao Paulo se enfrenta a una furiosa ofensiva conservadora de la derecha regional y mundial, que pretende destruir todos los derechos políticos, económicos y sociales conquistados, y revertir los avances alcanzados en el ejercicio de la autodeterminación y soberanía nacional, y en la integración regional. De esta batalla, también, saldremos victoriosos.

Hoy, 30 años después, como bien señala la compañera Mónica Valente, dirigente del PT y Secretaria Ejecutiva del Foro de Sao Paulo: “Tuvimos muchas victorias, algunas derrotas y también mucho que celebrar. Tuvmos discusiones acaloradas y llegamos a acuerdos, a menudo considerados imposibles. Nos hemos conocido y creado lazos de amistad e identidad de propósitos”.

De mi parte, como miembro fundador del Foro de Sao Paulo, reconozco en sus inspiradores, Fidel y Lula, una visión y proyección estratégica consustancial al valor que ambos le atribuyen a la Unidad en la Diversidad, me inspiro en el ejemplo que nos legaron Marco Aurelio García y Ana María Stuart (Nani), de quienes aprendimos a “debatir sin herirnos, discrepar sin dividirnos y polemizar sin dejar de sentirnos commpañeros”, y asumo el compromiso de contribuir, hasta el último aliento, con el propósito de hacer realidad, en mi país, ese proyecto alternativo de nación, que se condensa en el Consenso de nuestra América.

El segundo buen motivo de celebración es el Primer Aniversario de la constitución del GRUPO DE PUEBLA, integrado por representantes a nivel individual, de 14 países, y entre los que figuran un Presidente Constitucional en ejercicio, 10 Expresidentes, así como excancilleres, exministros, excandidatos presidenciales y senadores y diputados en ejercicio o en retiro, de América Latina, el Caribe y España.

La dinámica y multifacética agenda del Grupo de Puebla, en este primer año, ya registra, entre sus logros, la creación del Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (Clajud), que tiene como objetivo combatir la utilización de la justicia como arma de guerra política, y sus efectos dañinos en la institucionalidad democrática de la región, la formación del Grupo Parlamentario Progresista Iberoamericano (GPI), el intercambio y cooperación con la Internacional Progresista, las agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el G-20, así como la realización de cinco (5) Encuentros Cumbres y de los Diálogos de Cambio.

Hago provecho de la ocasión del Primer Aniversario del Grupo de Puebla para poner en conocimiento de los dominicanos y las dominicanas, su posición de rechazo a la nominación, por la administración Trump, del Sr. Mauricio Claver-Carone, asesor para asuntos del hemisferio occidental, en el Consejo de Seguridad Social, a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por entender que la misma “rompe con sesenta y dos años de historia de la institución, que desde su creación, en 1959, tuvo a un latinoamericano en su presidencia”.

Los firmantes de la declaración, dada a conocer el pasado 19 de junio, alertan, en el sentido de que de materializarse esa postulación “cambia significativamente el equilibrio y contribuiría a una grave asimetría de poder y gestión del BID, ya que EE. UU. es el mayor accionista y el único país con poder de veto en la Asamblea General de Gobernadores y ganaría una preeminencia injustificada a la luz de los intereses de los demás países accionistas del Banco; países latinoamericanos, europeos y asiáticos.

En conclusión, hacen un llamado a los países miembros del BID a rechazar esta postulación que restringe y lesiona el multilateralismo que tanto necesita el mundo de hoy, y que pretende utilizar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como un instrumento directo de la política exterior imperial, de la administración Trump, en la región.

Este valiente y digno posicionamiento del Grupo de Puebla, le otorga toda la razón a las palabras del presidente argentino, Alberto Fernández, cuando proclama: “El Grupo de Puebla va a ser la voz que se levante ante el mundo para contar lo que pasa en América Latina”, y nos recuerda a todos los combatientes por la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los pueblos y países de la Patria Grande que: “Nadie que se diga progresista puede vivir en paz con su conciencia con tamaña desigualdad”.

¡Muchos éxitos y larga vida al Grupo de Puebla!

Publicado originalmente en el Caribe.