pcdobNota de la Comisión Política Nacional del PCdoB:

Es necesario aprovechar la energía de las calles para unir fuerzas progresistas por más conquistas para el pueblo
En la última semana, han estallado manifestaciones sociales masivas y espontáneas en varias capitales y ciudades del país, con la presencia destacada de la juventud estudiantil. Como hace mucho que no sucedía, la política nacional fue marcada por una vigorosa protesta de las calles, inicialmente en contra del aumento de las tarifas del transporte público, pero que rápidamente asumió banderas más amplias como las reivindicaciones por mejores servicios públicos de salud, educación, movilidad urbana y en contra de la corrupción. Tomando en cuenta estos acontecimientos, el PCdoB reafirma la posición que ha adoptado desde que empezaron estas manifestaciones: el gobierno y las fuerzas progresistas necesitan escuchar atentamente a la voz de las calles y tienen que empeñarse en atenderla. Al mismo tiempo, los comunistas rechazan los actos de violencia, vandalismo y destrucción que nada tienen que ver con el brío y el espíritu patriótico de la mayoría de los manifestantes.
Los hechos desencadenantes de las grandes manifestaciones ocurrieron en la ciudad de São Paulo con el movimiento por la reducción de las tarifas del transporte público. El día 13 de junio, la Policía Militar, bajo el comando del gobierno del estado de São Paulo, del PSDB, lanzó una truculenta represión contra los manifestantes. Este acto de violencia despertó la conciencia democrática de miles de personas y, desde entonces, en olas crecientes emergieron manifestaciones en varias capitales del país e incluso en municipios del interior. El punto culminante de ellas, hasta la fecha, ocurrió el último día 20, cuando se calcula que más de un millón de personas salieron a la calle. En la medida en que se configuraron como un movimiento espontáneo, los grandes medios intentaron, de un modo oportunista, “asumir el control” de tales manifestaciones, manipulando el significado y buscando dirigirlas en contra del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. Estimularon la equivocada hostilidad y aversión a los partidos políticos, incluso protegiendo a deplorables actos de agresión a militantes de partidos de izquierda, promovidos por pequeños grupos de la extrema-derecha.
Objetivamente, debido al fuerte eco en Brasil y en el exterior, las marchas han trascendido las calles hasta llegar al centro de la política nacional. Debido a esto, la presidenta de la República, el último día 21, hizo un importante discurso a la Nación en el cual destacó, correctamente, que las manifestaciones “enseñan la fuerza de nuestra democracia y el deseo de avanzar de la juventud de Brasil”. En cuanto a las posibilidades desencadenadas por esta lucha en curso, ella dijo que era necesario aprovechar el vigor de las calles “para producir más cambios que beneficien al conjunto de la población brasileña”. Posteriormente, el día 24, sistematizó la propuesta de un pacto, involucrando a gobernadores, alcaldes, partidos y líderes del movimiento social. Este pacto, según ella, tiene como objetivo dar una respuesta concreta a las reivindicaciones que vienen de las calles y que tratan los siguientes temas: responsabilidad fiscal, para mantener la estabilidad de la economía y el control de la inflación; propuesta de un debate sobre la convocatoria de un plebiscito que elija una Asamblea Constituyente para hacer una reforma política democrática; proyecto que tipifique a la corrupción como crimen deleznable; mejoría del sistema de salud del país, acelerando las inversiones; mejorar la calidad del transporte público y crear el Consejo Nacional del Transporte Público, con participación de la sociedad y de los usuarios; y, finalmente, más recursos para la educación destinando el 100% de los recursos de los royalties del petróleo.
El PCdoB apoya la conducta política de la presidenta Dilma Rousseff de escuchar a la calle y de buscar atender a las reivindicaciones con agilidad. Mientras no se destine un volumen considerablemente mayor de recursos e inversiones para el Sistema Único de Salud (SUS), sobre todo para quienes más lo necesiten – los trabajadores y los pobres –, diariamente van a seguir sufriendo un verdadero vía crucis por una consulta, por un examen, sin hablar de las operaciones. Mientras la educación pública no tenga más recursos, el Pueblo verá a sus hijos con el futuro comprometido. De la misma manera, la pésima calidad de vida en los centros urbanos impone la necesidad de una amplia Reforma Urbana que garantice vivienda digna, saneamiento ambiental, movilidad – principalmente transporte público eficiente y barato. También es necesario garantizar al Pueblo el derecho a la paz y a la seguridad, una vez que la violencia acaba con la vida de miles de brasileños, especialmente jóvenes.
El PCdoB también está de acuerdo con la presidenta que plantea que es necesario romper el cerco del conservadurismo y realizar una reforma política democrática escuchando a amplios sectores de la sociedad. Una reforma que abra las puertas de la política para el Pueblo y que pueda inhibir la influencia del poder económico en los procesos electorales, con la adopción de la financiación pública exclusiva de las campañas; una reforma que fortalezca a los partidos políticos y que instituya formas de democracia participativa y directa. Finalmente, el Partido apoya un combate aún más severo a la corrupción y que este tipo de crimen sea considerado deleznable.
Los grandes medios inundan a la opinión pública con un sinfín de análisis sobre la razón y el sentido de las grandes manifestaciones ocurridas. Pero la gran mayoría de estas valoraciones son una pura falsificación y hacen creer que el ciclo progresista iniciado en el 2003 está superado. Para el PCdoB, las manifestaciones son justamente producto de este ciclo político de las fuerzas democráticas y progresistas. En los últimos diez años, el Pueblo obtuvo conquistas, elevó su nivel de conciencia política y el país respira democracia. Las manifestaciones son parte del legado de este último decenio: una población que se levanta, dispuesta a luchar por sus derechos y por un Brasil mejor. La voz de la calle dice que las conquistas iniciadas no pueden parar y que los cambios necesitan ser acelerados, una vez que una década de cambios es insuficiente para superar a la enorme inequidad social heredada de siglos de historia.
La oposición de derecha y los grandes medios pretenden incitar aún más a la lucha política contra el gobierno y si posible fomentar una grave crisis política. Esta estratagema de la derecha no puede ser minimizada, pero el PCdoB está convencido de que este intento oportunista puede y será derrotado.
Al contrario de lo que trama la derecha, el gobierno podrá salir de este proceso fortalecido. El camino fue apuntado por la misma presidenta Dilma Rousseff: aprovechar el vigor de las manifestaciones para que más cambios ocurran en beneficio del Pueblo. La realidad política creada por las calles en ebullición puede ayudar a gestar y formar un nuevo bloque de fuerzas políticas y sociales progresistas y populares, de todo el que esté comprometido con una plataforma que impulse el desarrollo y el progreso social. Este nuevo bloque se constituirá alrededor de una plataforma que dé respuesta a las exigencias de la calle y a la realización de las reformas democráticas sin las cuales los cambios no avanzan. Para el PCdoB, además de las banderas ya propuestas por la presidenta, son urgentes la reforma de los medios de comunicación, la reforma del sistema judicial y la reforma tributaria progresiva que invierta la lógica reinante por la cual los que pagan los impuestos son los trabajadores y los más pobres. Una reforma que grave a las grandes fortunas y que sea factor de combate a las desigualdades.
Las grandes movilizaciones de masas crearon una situación política inestable y nueva, cuyo resultado aún está por descubrir. Se están disputando su sentido y su rumbo. Y tal situación exige movilización y acción del campo político democrático y popular, principalmente de la izquierda, para que efectivamente avancen los cambios, fortaleciendo al gobierno y al liderazgo de la presidenta Dilma Rousseff.
Brasília, 25 de junio de 2013
Comisión Política Nacional del Partido Comunista do Brasil (PCdoB)
————————————————-
Nota da Comissão Política Nacional do PCdoB:
Com a energia das ruas, unir forças progressistas por mais conquistas para o povo
No decorrer da última semana, eclodiram manifestações sociais massivas e espontâneas em várias capitais e cidades do país, com a presença destacada da juventude estudantil. Como há muito tempo não acontecia, a política nacional foi pautada por um vigoroso protesto das ruas, inicialmente voltado contra o aumento das tarifas de transporte público, mas que rapidamente assumiu bandeiras mais amplas como as reivindicações por melhores serviços públicos nas áreas de saúde, educação, mobilidade urbana e contra a corrupção. Diante de tais acontecimentos, o PCdoB reafirma a atitude política que adotou desde que começou essa jornada de mobilizações: o governo e as forças progressistas precisam ouvir atentamente a voz das ruas e se empenharem para atendê-la. Ao mesmo tempo, os comunistas rechaçam os atos de violência, vandalismo e destruição que nada têm a ver com o brio e o espírito patriótico da maioria dos manifestantes.
Os fatos desencadeadores das grandes manifestações se deram na cidade de São Paulo com o movimento pela redução das tarifas do transporte coletivo. No dia 13 de junho, a Polícia Militar, sob o comando do governo estadual do PSDB, empreendeu uma truculenta repressão contra os manifestantes. Este ato de violência afrontou a consciência democrática de milhares e, daí por diante, em ondas crescentes emergiram passeatas em várias capitais do país e mesmo em municípios do interior. O ápice delas, até aqui, se deu no último dia 20, quando se calcula que mais de um milhão de pessoas foram às ruas. À medida que se configuraram como um movimento espontâneo, a grande mídia tentou, de modo oportunista, “assumir o comando” de tais manifestações, manipulando o seu significado e buscando direcioná-las contra o governo da presidenta Dilma Rousseff. Incentivou a equivocada hostilidade e aversão aos partidos políticos, inclusive dando guarida a deploráveis atos de agressão a militantes de legendas de esquerda, promovidos por grupelhos de extrema-direita.
Objetivamente, pelo forte eco no Brasil e no exterior, as passeatas transbordaram das ruas para o âmago da política nacional. Em razão disto, a presidenta da República, no último dia 21, fez um importante pronunciamento à Nação no qual destacou, corretamente, que as manifestações “mostram a força de nossa democracia e o desejo da juventude de fazer o Brasil avançar”. Quanto às possibilidades desencadeadas pela luta em curso, ela afirmou ser preciso aproveitar o vigor das ruas “para produzir mais mudanças que beneficiem o conjunto da população brasileira”. Posteriormente, no dia 24, ela sistematizou a proposta de um pacto, envolvendo governadores, prefeitos, partidos e lideranças do movimento social. Este pacto, segundo ela, tem por finalidade dar resposta concreta às reivindicações que vêm das ruas e que abordam os seguintes temas: responsabilidade fiscal, com o objetivo de manter a estabilidade da economia e o controle da inflação; proposta de um debate sobre a convocação de um plebiscito que autorize uma Constituinte para fazer a reforma política democrática; projeto que tipifique a corrupção como crime hediondo; melhoria do sistema de saúde do país, acelerando os investimentos; melhorar a qualidade do transporte público e criar o Conselho Nacional do Transporte Público, com participação da sociedade e dos usuários; e, por fim, mais recursos para a educação com a destinação de 100% dos recursos dos royalties do petróleo.
O PCdoB apoia a conduta política da presidenta Dilma Rousseff de ouvir as ruas e de procurar atender às suas reivindicações com agilidade. Enquanto não for destinado um volume consideravelmente maior de recursos e investimentos para o Sistema Único de Saúde (SUS), sobretudo os que dele mais precisam – os trabalhadores e os pobres –, diariamente vão continuar a sofrer uma verdadeira via crucis por uma consulta, por um exame, sem falar de cirurgias. Enquanto a educação pública não tiver mais recursos, o povo verá seus filhos com o futuro comprometido. Do mesmo modo, a péssima qualidade de vida nos centros urbanos impõe a necessidade de uma ampla Reforma Urbana que garanta moradia digna, saneamento ambiental, mobilidade – principalmente transporte público eficiente e barato. É preciso também garantir ao povo o direito à paz e à segurança uma vez que violência ceifa a vida de milhares de brasileiros, especialmente jovens.
O PCdoB também concorda com a presidenta de que é preciso romper o cerco do conservadorismo e realizar uma reforma política democrática ouvindo amplos setores da sociedade. Reforma que abra as portas da política para o povo e que coíba a influência do poder econômico nos processos eleitorais, com adoção do financiamento público exclusivo das campanhas; e reforma que fortaleça os partidos políticos e institua formas de democracia participativa e direta. Finalmente, o Partido apoia um combate ainda mais severo à corrupção e que este tipo de crime seja considerado hediondo.
A grande mídia inunda a opinião pública com mil análises sobre a razão e o sentido das grandes manifestações ocorridas. Mas a maioria delas, pura falsificação, faz crer que o ciclo progressista iniciado em 2003 está superado. Para o PCdoB, as manifestações são justamente produto deste ciclo político das forças democráticas e progressistas. Nos últimos dez anos, o povo obteve conquistas, elevou seu nível de consciência política e o país respira democracia. As manifestações fazem parte do legado deste último decênio: uma população que se levanta, disposta a lutar pelos direitos e por um Brasil melhor. As ruas dizem que as conquistas iniciadas não podem parar e que as mudanças precisam ser aceleradas, uma vez que um decênio de mudanças é insuficiente para superar a enorme desigualdade social herdada de séculos de história.
A oposição de direita e a grande mídia pretendem acirrar ainda mais a luta política contra o governo e se possível fomentar uma grave crise política. Este estratagema da direita não pode ser minimizado, mas o PCdoB está convicto de que este intento oportunista pode e será derrotado.
Ao contrário do que trama a direita, o governo poderá sair desse processo fortalecido. O caminho foi apontado pela própria presidenta Dilma Rousseff: aproveitar o vigor das manifestações para que mais mudanças aconteçam em benefício do povo. A realidade política criada pelas ruas em ebulição pode ajudar a gestar e formar um novo bloco das forças políticas e sociais progressistas e populares, de todos quantos estejam comprometidos com uma plataforma que impulsione o desenvolvimento e o progresso social. Este novo bloco se constituirá em torno de uma plataforma que dê resposta às exigências das ruas e à realização das reformas democráticas sem as quais as mudanças não avançam. Para o PCdoB, além das bandeiras já propostas pela presidenta, são urgentes a reforma dos meios de comunicação, a reforma do Judiciário e a reforma tributária progressiva que inverta a lógica reinante na qual quem paga impostos são os trabalhadores e os mais pobres. Uma reforma que taxe as grandes fortunas e seja fator de combate às desigualdades.
As grandes mobilizações de massa criaram uma situação política instável e nova, cujo desfecho ainda está por acontecer. Seu sentido e rumo estão em disputa. E tal situação exige mobilização e ação do campo político democrático e popular, em especial da esquerda, para que efetivamente avancem as mudanças, fortalecendo o governo e a liderança da presidenta Dilma Rousseff.
Brasília, 25 de junho de 2013
A Comissão Política Nacional do Partido Comunista do Brasil (PCdoB)