Por Niko Schvarz (13/11/11)

E

l delegado uruguayo José Luis Cancela asumió la representación de los estados parte del  Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), de Venezuela en proceso de adhesión, y de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú como estados asociados en  la votación de la Asamblea General de la ONU en su 66º período de sesiones, el 25 de octubre, en que una mayoría abrumadora reclamó por vigésima vez consecutiva, desde el 47º período de sesiones del 24 de noviembre de 1992, el levantamiento del bloqueo contra Cuba, que este año (el 16 de abril 2011) acaba de cumplir nada menos que medio siglo.
No hay ningún tema que suscite semejante grado de adhesión en toda la historia de las Naciones Unidas, ya que votaron la resolución 186 países y se opusieron solamente 2: el victimario, Estados Unidos, y su aliado incondicional, Israel. Se registraron 3 abstenciones de pequeñas islas dependientes de EEUU: Islas Marshall, centro de pruebas de misiles nucleares, Micronesia, con bases militares de EEUU, que se hace cargo además de la defensa, y Palau, un fideicomiso de EEUU utilizado también para pruebas nucleares; las tres juntas no llegan a los 200 mil habitantes). Libia y Suecia estuvieron ausentes.
Surge una gran pregunta ante la conciencia del mundo entero: ¿cómo es posible que semejante crimen que no conoce fronteras, como veremos, esta violación descarada de todas las leyes internacionales, se mantenga a pesar de la reprobación categórica de la comunidad internacional en su conjunto? El delegado chino Li Bandung declaró que ante la contundencia del pronunciamiento de la casi totalidad de las naciones, ahora sí debía procederse de una buena vez a levantar el bloqueo a Cuba por parte de Estados Unidos. Pero no parece ser esa la intención de Barack Obama. Por lo pronto, el tema caratulado como: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, y que en el curso del debate fue calificado de “insensato”, “obsoleto”, “anacrónico” y “criminal”, volvió a ser inscripto para el próximo período de sesiones de la Asamblea General.
El delegado uruguayo lamentó que “continúa sin modificarse la política de bloqueo contra Cuba, constatándose incluso un incremento de las restricciones a las transacciones financieras de Cuba con terceros países” y agregó que “el Mercosur y sus Estados asociados entendemos que el embargo contra Cuba es contrario a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y contraviene las reglas del derecho internacional, principalmente la igualdad de los Estados, la no injerencia en sus asuntos internos, la solución pacífica de las controversias, así como las normas del sistema multilateral del comercio y que vinculan a los miembros de la OMC”. Señaló más adelante: “El embargo, que es contrario al principio de justicia y a los derechos humanos, representa un castigo colectivo, genera carencias y sufrimientos a la población, limita y retarda el desarrollo y daña seriamente la  economía cubana. Rechazamos por principio las medidas unilaterales y extraterritoriales y en este sentido, condenamos la aplicación de medidas coercitivas unilaterales contrarias al libre comercio, que causan un daño irreparable al bienestar de los pueblos y obstruyen los procesos de integración regional”. Su conclusión es que “el embargo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba es un ejemplo de políticas obsoletas que no tienen lugar en la actualidad. Al aprobar este proyecto de resolución, esta Asamblea dará una prueba más de su voluntad política indeleble en la defensa de los ideales de libertad, solidaridad y respeto a la soberanía y el derecho internacional”.
Éstos son por otra parte los principios invocados en el propio texto de la declaración votada. La misma hace referencia a la ley Helms-Burton del 12 de marzo de 1996, “cuyos efectos extraterritoriales afectan la soberanía de otros Estados, los intereses legítimos de  entidades o personas bajo su jurisdicción y  la libertad de comercio y navegación”. A renglón seguido menciona una por una la serie sucesiva de 20 resoluciones adoptadas año tras año por la Asamblea General, que no sólo han sido incumplidas sino que además por parte de EEUU se promulgaron y aplicaron “nuevas medidas de ese tipo dirigidas a reforzar y ampliar el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba (…) con efectos negativos sobre la población cubana y los nacionales de Cuba residentes en otros países”.
Hay que valorar plenamente la universalidad del pronunciamiento de la Asamblea General, su extensión geográfica y su densidad humana, ya que representa la voluntad de más del 95% de los 7 mil millones de habitantes que ha alcanzado el planeta. Con el agregado de que se reiteró prácticamente el cuadro del año pasado en que hubo 187 votos a favor (incluyendo a Libia y Suecia, que este año se ausentaron, pero que tuvo el agregado del voto a favor del recién creado Sudán del Sur), mientras que se mantuvieron los 2 únicos votos en contra y las abstenciones isleñas. He aquí la nómina de la votación por regiones geográficas:
América Latina y el Caribe. De 33 países, 33 votaron a favor: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Honduras, Haití, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.
África del Norte y Oriente Medio. Salvo Israel que votó en contra y Libia que no estuvo presente, los otros 17 países votaron a favor: Argelia, Arabia Saudita, Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak, Jordania, Kuwait, Líbano, Mauritania, Marruecos, Omán, Qatar, Siria, Túnez y Yemen.
África Subsahariana. De un total de 48 países, los 48 votaron a favor: Angola, Benin, Bostwana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Chad, Comoras, Côte d’Ivoire (Costa de Marfil), Congo, Djibuti, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Kenia, Lesotho, Liberia, Madagascar, Malawi, Mali, Mauricio, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, Ruanda,  República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sâo Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica, Sudán, Sudán del Sur, Swazilandia, Tanzania, Togo, Uganda, Zambia y Zimbabwe.
Asia y Oceanía. Salvo las tres pequeñas islas que se abstuvieron (Islas Marshall, Micronesia y Palau), los otros 33 países votaron a favor: Afganistán, Bangladesh. Bhután, Brunei, Camboya, China, Fidji, Filipinas, Islas Salomón, India, Indonesia, Japón, Kiribati, Laos, Malasia, Maldivas, Mongolia, Myanmar, Naurú, Nepal, Pakistán, Papúa Nueva Guinea, RPD de Corea, República de Corea, Samoa, Singapur, Sri Lanka, Tailandia, Timor Leste, Tonga, Tuvalu, Vanuatu y Vietnam.
Europa Occidental y otros Estados. De los 29 estados, 1 se ausentó (Suecia), otro votó en contra (EEUU) y los otros 27 a favor: Andorra, Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Chipre, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Malta, Mónaco,  Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, San Marino, Suiza y Turquía.
Europa Oriental. De un total de 28 países, todos votaron a favor: Albania, Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Georgia, Hungría, Kazajstán, Kirguistán, Letonia,  Lituania, Macedonia, Moldavia, Montenegro, Polonia, Rumania, Rusia, Serbia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán.
También es interesante observar el crecimiento ininterrumpido, a lo largo de estos 20 años,  de la votación a favor de levantar el bloqueo. Comenzó en 1992 con 59 votos afirmativos, que pasaron a 88 el año siguiente, luego  101, y sucesivamente 117, 137, 143, 157, 155, 167, 167, 173, 179, 179, 182, 183, 184, 185, 187 y el mismo número el año pasado. Simultáneamente las abstenciones, que comenzaron con la elevada cifra de 71 en la primera votación, se fueron reduciendo significativamente en los años siguientes para transformarse en votos afirmativos. Dichas abstenciones bajaron a 57 en 1993, luego a 48, seguidas sucesivamente por las cifras de 38, 25, 17, 12, 8, 4, 3 y quedar en ese entorno. Los votos en contra fueron siempre de EEUU e Israel, con un agregado circunstancial de uno, o a lo sumo dos, en unos pocos años.
En la reciente sesión de la Asamblea General, antes de la intervención del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla (que calificó el bloqueo de “genocidio” y refutó punto por punto al delegado de EEUU, Ronald Godard), hablaron representantes de grupos de naciones: Argentina por el Grupo de los 77, Egipto por los No Alineados (NOAL), Kenia por la Unión Africana, Belice a nombre del CARICOM, Kazajstán por la Organización de la Cooperación Islámica, Uruguay por el Mercosur y estados asociados. Luego se sucedieron decenas de intervenciones por los respectivos países. A través de ellas quedó claro que, tal como lo establece el informe del punto en discusión, el daño económico directo ocasionado a Cuba por el bloqueo ascendía  hasta diciembre de 2010 a más de 104 mil millones de dólares; pero si se toma en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado financiero internacional, la afectación sufrida por la economía cubana sería superior a los 975 mil millones de dólares.
Se demostró asimismo que el bloqueo, lejos de ser un problema bilateral entre Cuba y EEUU, afecta a numerosos terceros países, impedidos de comerciar libremente con Cuba. Se citaron numerosos casos de empresas de todo tipo que han sufrido castigos y multas impuestas por EEUU por haber efectuado transacciones comerciales con la isla caribeña. Son particularmente sensibles los perjuicios causados a Cuba en diversas ramas de la salud por las imposiciones norteamericanas relacionadas con la importación de materiales de importancia vital, destinadas en particular a afecciones de los niños. Hemos escuchado exposiciones realmente conmovedoras de especialistas cubanas sobre este tema, relativas a niños con cáncer. También en las ramas de la ortopedia y de los transplantes. Los ejemplos son múltiples y han sido expuestos con rigurosos detalles técnicos.
El mundo entero reconoce estos hechos y anhela revertirlos, con la única excepción de Estados Unidos e Israel. Que no sólo en este tema son “socios en sociedad”, como diría Nicolás Guillén. Ambos han decidido suprimir su aporte a la UNESCO porque ésta, también por mayoría aplastante, resolvió incluir en su seno a Palestina. El paralelismo de las actitudes de ambos países va más allá, dado que Israel (reiterando la anterior masacre a la Flotilla de la Libertad) asaltó en aguas internacionales una nave de Canadá y otra de Irlanda que llevaban ayuda solidaria a la franja de Gaza, la cual sufre precisamente un férreo bloqueo impuesto por Israel desde 2006, al que se sumó posteriormente la blitzkrieg que le provocó 1.400 muertes y tremendas destrucciones. Asimismo, el gobierno de Benyamin Netanyahu (en el que tiene vara alta el canciller xenófobo Avigdor Lieberman) está presionando a EEUU por todas las vías para bombardear las instalaciones de energía nuclear de Irán. Otra guerra en perspectiva, después de las invasiones a Afganistán, Irak y Libia.
Publicado en Bitácora, suplemento de La República, 13 de noviembre 2011, págs. 4-5