XV Encuentro del Foro de Sao Paulo

20-23 de agosto de 2009

México, DF

 
Intervención en representación del Caribe
Sesión Inaugural
20 de agosto de 2009
 
Por Julio A. Muriente Pérez
Copresidente
Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH)
de Puerto Rico
 Estimados compañeros y compañeras:
Agradezco primero que todo las atenciones recibidas de parte del Partido de los Trabajadores (PT) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México, anfitriones de este XV Encuentro del Foro de Sao Paulo.
Asimismo, agradezco la confianza que ha sido depositada en mí por las delegaciones caribeñas presentes en este Encuentro, para que les represente en esta sesión inaugural. Ello constituye un gran privilegio y un enorme compromiso.
Hubo una primera vez en que me correspondió representar a América Latina y el Caribe en México. Fue hace treinta años, en junio de 1979,  en un acto celebrado en el Auditorio Justo Sierra/Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudiaba entonces. Soplaban vientos esperanzadores. Se veía venir el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua, lo que sucedería pocas semanas después.
Hoy, treinta años después, estamos ante una nueva coyuntura cargada de esperanzas para nuestros pueblos. Estamos ante lo que algunos han denominado un cambio de época.
En estricta geografía, la cuenca del Caribe comprende los países de América Central; incluye también a Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guayana Francesa, las Antillas Mayores y las Antillas Menores. En un sentido político e histórico mayor incluye a El Salvador, que aun cuando no tiene litoral caribeño, en tiempo reciente el régimen antipopular de ese país era el principal receptor de las “ayudas” financieras y militares estadounidenses, ofrecidas en el marco de la llamada Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) de la administración Reagan.
El Caribe es una región de diversidad cultural, lingüística, racial, gastronómica y geográfica, como ninguna otra en Nuestra América.
Debo referirme en esta ocasión de manera particular al Caribe insular, es decir, a las Antillas. Primero que todo debo llamar la atención sobre la frecuente visión continental o “tierra firme” que encontramos al analizar la realidad política, económica y social de Nuestra América. Ello conduce demasiadas veces a la omisión de los pueblos del Caribe insular, sus luchas, su historia y su importancia notable en el conjunto de nuestros pueblos.
De manera que, lo primero que hacemos desde aquí es llamar la atención sobre la importancia de los pueblos de las islas naciones del Caribe, que forman parte esencial de nuestra geografía y de nuestra historia americana, sin cuya consideración cualquier análisis resulta incompleto.
Debemos tener presente, por ejemplo, que en la historia de medio milenio de conquista y colonización:
– fue en el Caribe donde, en el año 1492, se inició la conquista de lo que luego fue llamado América y fue desde el Caribe -desde Cuba- a partir de donde los conquistadores se lanzaron a conquistar Tenochtitlan (México);
– Haití, situada en la porción occidental de la isla caribeña de La Española, fue la primera república independiente de Nuestra América, en 1804;
– en el fragor de la batalla, el Libertador Simón Bolívar llegó a Haití independiente, donde recibió del gobernante haitiano el sabio consejo de predicar la liberación de los esclavos y la emancipación de los indios, como parte de su discurso independentista, lo que marco definitivamente las ideas del Libertador;
– en 1898 Cuba y Puerto Rico fueron las últimas colonias de España en América y las primeras posesiones ultramarinas del entonces naciente imperialismo estadounidense;
– el primero de enero de 1959 triunfó en Cuba la primera revolución socialista de América;
– en abril de 1965 el pueblo de la República Dominicana enfrentó heroicamente la invasión de los “marines”, enviados a suprimir el proceso de recuperación constitucional que se desarrollaba en ese país caribeño;
– en 1979 triunfó una revolución popular en la pequeña isla caribeña de Granada, proceso esperanzador que desembocó en una situación trágica, que incluyó el asesinato del primer ministro Maurice Bishop y la invasión de tropas estadounidenses y de otros países de la región;
– el primero de mayo de 2003 la Marina de guerra de Estados Unidos anunció el cese definitivo de la ocupación militar y de la realización de maniobras en la isla puertorriqueña de Vieques, luego de varios años de lucha masiva y militante del pueblo puertorriqueño y de la activa solidaridad internacional. Esta ha sido la primera gran victoria de nuestros pueblos contra el militarismo yanqui en el siglo XXI.
Debemos tener presente igualmente que en tiempos en que continuamos luchando contra el neocolonialismo y la recolonización, la dominación colonial sigue estando presente en pueblos de Nuestra América y sobre todo en el Caribe. Son pueblos que aún no han alcanzado su independencia nacional y que reclaman la solidaridad activa  de este Foro de Sao Paulo.
Mientras numerosos pueblos latinoamericanos se aprestan a conmemorar los doscientos años de su primera independencia frente a España, pueblos como el de Puerto Rico han recordado hace varias semanas el aniversario 111 de la invasión yanqui, que a su vez han sido precedidos por 405 años de colonialismo español.
Los pueblos del Caribe que están sometidos a la dominación colonial son:
– Aruba, Bonaire y Curazao, bajo dominación holandesa desde hace varios siglos;
– Martinica, bajo dominación francesa, cuya población mayoritariamente descendiente de esclavos africanos y mestizos libró durante los meses de febrero y marzo de 2009 una extraordinaria batalla por reivindicaciones económicas y sociales, en la que se movilizaron decenas de miles de martiniqueños, poniendo en jaque al poder imperial francés. Siguiendo la tradición de las luchas antiesclavistas de 1848 de las cuales surgió la nación de Martinica, el pueblo grande de una isla pequeña de poco más de mil kilómetros cuadrados, ha provocado la admiración de todos. Con el agravante de que en el año 1946 Francia convirtió a Martinica en departamento de ultramar—es decir, la anexó— y que esta isla, así como las otras posesiones coloniales de Francia en el Caribe, es una de las puntas de lanza del capitalismo moderno europeo en América.
– las islas de Guadalupe y San Martín, sometidas a la dominación colonial francesa y holandesa;
– las así llamadas Islas Vírgenes estadounidenses e Islas Vírgenes británicas, que son enclaves coloniales de estas potencias imperialistas;
– Puerto Rico, nación caribeña y latinoamericana que lucha por su independencia nacional, ocupada por las fuerzas militares de Estados Unidos en el marco de la Guerra Hispano-cubano-americana de 1898 y previamente colonia de España por espacio de 405 años.
El Foro de Sao Paulo, compañeras y compañeros, tiene que convertirse en un enérgico combatiente contra la dominación colonial, contra el neocolonialismo y la recolonización.
Nuestros pueblos caribeños luchan hoy, junto a los demás pueblos de América Latina, para superar los desmanes provocados por el neoliberalismo, por el desarrollo de economías y sociedades superiores, por la verdadera democracia y libertad y por la felicidad tan merecida de nuestros pueblos.
Entre los pueblos del Caribe hay uno, del que no ha llegado representación a este Foro, al que queremos dedicar en este instante nuestros más profundos pensamientos y nuestra solidaridad comprometida. Me refiero al hermano pueblo de Haití, el mismo que hace más de dos siglos inició la ruta de la libertad de Nuestra América, que ha enfrentado como pocos la explotación y los agravios imperiales; que hoy se esfuerza por construir una sociedad justa y democrática, aunque para ello tenga que experimentar la presencia de fuerzas armadas internacionales.
Compañeras y Compañeros:
Haití tiene derecho a la independencia y la libertad.
República Dominicana, Jamaica y Cuba tienen derecho a la independencia y la libertad.
Puerto Rico tiene derecho a la independencia y la libertad.
Los pueblos hermanos de las Antillas Menores tienen derecho a la independencia y libertad.
Parafraseando al querido compañero poeta y revolucionario, Mario Benedetti, les decimos,
El Caribe también existe, existe y prevalece.
¡Viva la lucha contra el colonialismo y por la independencia nacional!
¡Vivan los pueblos del Caribe!
¡Viva la unidad de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe!
¡Viva el Foro de Sao Paulo!
Muchas gracias.