Foro de Sao Paulo: un balance desde Caracas
– Por Atilio A. Boron – Martes, 10 de Julio de 2012
 «hay que abandonar el triunfalismo que por momentos saturó las deliberaciones del foro y avanzar en la constitución de un espacio de discusión fraternal pero profunda, sin concesiones, y a salvo de cualquier clase de trabas burocráticas o formalistas que la asfixien. Discusión tanto más importante en la medida en que se supone que la misión del FSP es cambiar al mundo, y no sólo interpretarlo (o lamentarlo). Y cambiar el mundo en dirección del socialismo requiere de una claridad teórica, por aquello de que “no hay praxis revolucionaria sin teoría revolucionaria.” Y los tiempos que corren exigen a gritos una revolución.»
 Tribuna Popular TP – LATINOAMÉRICA.- El viernes por la noche concluyeron en Caracas las deliberaciones del Foro de Sao Paulo. No habría exageración si dijéramos que fue la reunión más concurrida y variada del foro desde su creación, en la ciudad de Sao Paulo, en 1990. Numerosos partidos y movimientos sociales de América Latina y el Caribe se dieron cita en esta ciudad, junto a un significativo contingente de organizaciones hermanas de Europa, África y Asia. El balance final del cónclave es, en un cierto sentido, positivo, aunque en algunos aspectos que veremos a continuación hay muchas cosas para mejorar.
 Los retos de Chávez
 Positivo porque en el multitudinario evento se dieron cita una gran cantidad de partidos y movimientos que tuvieron la posibilidad de intercambiar opiniones, comparar experiencias y realizar un rico y necesario aprendizaje recíproco. Positivo también porque ante el conocido eclecticismo ideológico del foro -del cual participan partidos que sólo por un alarde de la imaginación podrían categorizarse como de izquierda- el discurso de cierre pronunciado por el Comandante Chávez fijó una nueva agenda que los partidos y organizaciones del FSP deberían considerar muy cuidadosamente en sus próximos encuentros. En primer lugar, preguntándose como lo hizo Chávez citando un pasaje de la obra de Marx, por la el carácter y la naturaleza de la transición que habrá de sustituir al capitalismo por un nuevo tipo histórico de sociedad. Porque, más allá de la crítica necesaria al neoliberalismo y su todavía hoy pesada herencia, el problema es el capitalismo, lo que hay que vencer y subvertir es el capitalismo. ¿O es que las luchas protagonizadas por nuestros pueblos, con sus tremendos sacrificios y sus miles de vidas ofrendadas para la construcción de una nueva sociedad, ¿sólo lo fueron para pasar del neoliberalismo al neokeynesianismo, o al desarrollismo, o al espejismo de un “capitalismo verde”? Con su sagaz interrogación Chávez señalaba una de las principales debilidades teóricas de la Declaración de Caracas aprobada por el FSP.
 Segundo, porque siguiendo con ese mismo razonamiento advertía que el socialismo no caerá del cielo como producto de un determinismo económico, como sugería Edouard Bernstein a finales del siglo diecinueve, sino por la intervención del plural y heterogéneo sujeto revolucionario. Claro está que para responder a las necesidades de la praxis ese sujeto debe concientizarse, educarse y organizarse. Y remataba su incisiva reflexión con una pregunta: ¿qué harán las fuerzas sociales que concurrieron a Caracas el día después, cuando vuelvan a sus países? ¿Cómo organizarán sus luchas, cuál es el plan de batalla, quiénes asumirán cuáles responsabilidades en la ejecución del mismo? Preguntas no sólo pertinentes sino acuciantes porque las burguesías, las oligarquías y el imperialismo no sólo tienen sus foros -el de Davos siendo el más importante- sino que también disponen de instancias que organizan sus fuerzas y planifican y coordinan sus batallas, mismas que se libran en el terreno mundial y no tan sólo en los espacios nacionales. Nuestros enemigos no sólo deliberan sino que actúan organizadamente; no se los podrá enfrentar con éxito sólo con bellas declaraciones. Esta, nos parece, es una de las fundamentales asignaturas pendientes no sólo del FSP sino también de su organización hermana, el Foro Social Mundial.  Ante una burguesía imperial y sus aliados locales fuertemente organizados no podemos oponer tan sólo la abnegación militante y el grito que denuncia la inhumanidad del capitalismo, desentendiéndonos alegremente de la  decisiva problemática de la organización.
 Los puntos pendientes
 La declaración aprobada en Caracas condena las tentativas golpistas en contra de Evo Morales, Mel Zelaya, Rafael Correa y la más reciente contra Fernando Lugo. Olvida señalar, lamentablemente, el golpe perpetrado contra Jean-Bertrand Aristide en Haití, en el año 2004. Falla grave porque no se puede disociar este olvido de la desafortunada presencia de tropas de varios países latinoamericanos –Brasil, Chile, Argentina, entre otros- en Haití cuando en realidad lo que hace falta en ese sufrido país son médicos, enfermeros, maestros. Pero de esto se encarga Cuba, cuyo generoso internacionalismo es una de las señas más honrosas de su revolución.
 Por otra parte hubiera sido conveniente que la declaración de un foro de las izquierdas hubiese exigido el cierre de las bases militares que en número de 46 -según el último recuento del MOPASSOL (Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos) – se extienden por toda América Latina y el Caribe. Aunque Washington no modifique un ápice su postura beligerante, una exigencia unánime respaldada por más de un centenar de partidos políticos –incluyendo varios de gobierno- hubiera contribuido a resaltar, ante los ojos de la opinión pública latinoamericana y estadounidense, las amenazas que encierra la presencia de esas bases en Nuestra América.
 Lo mismo cabe decir en relación a la afirmación que asegura que nuestra región es una zona desnuclearizada. Esto era cierto hasta antes de la firma del tratado Uribe-Obama; ahora no lo sabemos porque nadie, excepto la Casa Blanca, sabe que tipo de armamentos –nucleares o no- el Pentágono introdujo en Colombia una vez que en virtud de dicho tratado ésta renunció a su derecho a inspeccionar los cargamentos que entran y salen de su territorio.
 La declaración habla de “los limitados logros de los Tratados de Libre Comercio bilaterales”. Creemos que esta redacción es desafortunada, como lo comprueba la experiencia más madura en esta materia: el caso mexicano. Antes de la firma del TLC con Estados Unidos y Canadá México era autosuficiente en materia alimentaria; hoy, luego de 18 años de “libre comercio” debe importar el 42 por ciento de los insumos necesarios para su alimentación. Antes su factura por concepto de importación de comestibles era de 1.800 millones de dólares; en 2012 será de unos 24.000 millones de esa misma moneda. No luce demasiado como un “logro”.
 Por último, no se entiende como las autoridades del FSP le negaron el derecho a la palabra -¡no sólo el ingreso de la Marcha Patriótica como una organización política afiliada al foro, pese a todos los avales presentados por partidos políticos dentro y fuera de Colombia- a la Senadora Piedad Córdoba, una de las principales figuras de la política latinoamericana y considerada en todo el mundo como una merecidísima  candidata al Premio Nóbel de la Paz por sus denodados esfuerzos para facilitar la liberación de los rehenes en poder de la guerrilla y alcanzar una  solución política al trágico conflicto colombiano. Aparte de informar sobre la dolorosa situación imperante en su país Córdoba tenía que denunciar la amenaza de muerte, lanzada por escrito, hace apenas dos días en contra de trece militantes de diversos organismos de derechos humanos. Argucias leguleyas, inadmisibles en una entidad que dice ser de izquierda, nos privaron de escuchar su testimonio, lo que no pasó inadvertido para el presidente Chávez. Y otro tanto se hizo con los hondureños de Libertad y Refundación (LIBRE), partido que representa mejor que ningún otro la resistencia al gobierno de Porfirio Lobo cuyo triste record en materia de asesinato de periodistas (24 desde que se produjera el golpe), más los numerosos crímenes y encarcelamientos de campesinos y militantes hubiera merecido de parte del FSP un gesto, aunque fuera elemental, de solidaridad, siendo que uno de sus líderes, Rafael Alegría, se encontraba entre nosotros.
 Como conclusión…
 Habrá que luchar para que exclusiones como estas no vuelvan a repetirse en el futuro. Como puede inferirse de estas líneas hay que abandonar el triunfalismo que por momentos saturó las deliberaciones del foro y avanzar en la constitución de un espacio de discusión fraternal pero profunda, sin concesiones, y a salvo de cualquier clase de trabas burocráticas o formalistas que la asfixien. Discusión tanto más importante en la medida en que se supone que la misión del FSP es cambiar al mundo, y no sólo interpretarlo (o lamentarlo). Y cambiar el mundo en dirección del socialismo requiere de una claridad teórica, por aquello de que “no hay praxis revolucionaria sin teoría revolucionaria.” Y los tiempos que corren exigen a gritos una revolución. Conviene recordar, para los espíritus muy mesurados y moderados que circularon por el FSP, lo que decía Walter Benjamín: la revolución no es un tren fuera de control sino la aplicación de los frenos de emergencia. El tren descontrolado, que se encamina al abismo, es el capitalismo. Y si no lo frenamos a tiempo la humanidad entera sufrirá las irreparables consecuencias de ese desastre. No hay peor cosa que un conductor timorato y vacilante a la hora de aplicar los frenos de emergencia. En una hora que se requiere, como decía Dantón, “audacia, audacia y más audacia”, la moderación lejos de ser una virtud se convierte en un pecado mortal.
 
Atilio A. Boron: um “balance” equivocado
Valter Pomar responde a críticas de Atílio Borón sobre XVIII Foro de São Paulo
 
Atilio A. Boron esteve presente, a convite dos anfitriões venezuelanos, na mesa principal do ato de encerramento do XVIII Encontro do Foro de São Paulo. Não sei se esteve presente em outros Foros, não sei se participou de outros momentos do XVIII Foro. O que sei é que seu balanço é equivocado.
 Valter Pomar, na Carta Maior 10 de Julho de 2012
Acabo de receber um correio do Servicio Informativo “Alai-amlatina”, contendo artigo de Atílio A. Boron intitulado Foro de Sao Paulo: balance desde Caracas.
Boron esteve presente, a convite dos anfitriões venezuelanos, na mesa principal do ato de encerramento do XVIII Encontro do Foro de São Paulo. Não sei se esteve presente em outros Foros, não sei se participou de outros momentos do XVIII Foro. O que sei é que seu balanço é equivocado.
Começo pelos equívocos factuais.
Boron diz que no se entiende como las autoridades del FSP le negaron el derecho a la palabra -¡no sólo el ingreso de la Marcha Patriótica como una organización política afiliada al foro, pese a todos los avales presentados por partidos políticos dentro y fuera de Colombia- a la Senadora Piedad Córdoba.
De fato, se fosse verdade, não seria compreensível. Mas o que diz Boron não é verdade.
A Marcha Patriótica solicitou ingresso no Foro de São Paulo através de correio eletrônico enviado na mesma semana em que realizou-se o XVIII Encontro do Foro. As normas do Foro, normas que nos permitiram chegar inteiros até aqui, estabelecem que para uma organização ingressar, é necessário o consenso de todos os partidos nacionais, depois o consenso do Grupo de Trabalho e depois o consenso da Assembléia do Foro.
Apesar da boa vontade geral, como o pedido foi feito demasiado tarde, não foi possível a todos os partidos colombianos responder a tempo se estão de acordo com a entrada da Marcha Patriótica. E sem o apoio explícito e formal dos partidos nacionais, onde existem, não há como aprovar o ingresso de uma nova organização, seja qual for, tenha que avales tiver.
Boron diz que as autoridades do Foro (quem serão estas autoridades?) negaram à Piedad Córdoba o direito à palavra. Minha pergunta é: a quem ela teria solicitado este direito? E quem teria negado? Aguardo que Bóron responda.
Até então, só posso dizer o que sei e o que presenciei, na condição de secretário executivo do Foro e de coordenador de várias das reuniões ocorridas durante o XVIII Encontro. E o que sei e o que presenciei é que, se ela tivesse solicitado, teríamos concedido a palavra, como concedemos a vários outros convidados.
Boron fala de argucias leguleyas, inadmisibles en una entidad que dice ser de izquierda, nos privaron de escuchar su testimonio, lo que no pasó inadvertido para el presidente Chávez. Mesmo que fosse verdade o que ele diz, sobre ter sido negada a palavra, é assustador é ver alguém de esquerda escrever algo deste naipe, como se Chavez fosse um bedel ou vigia noturno, e Boron seu estafeta. Definitivamente, erudição marxista e comportamento adequado são coisas distintas.
Bóron também diz que otro tanto se hizo con los hondureños de Libertad y Refundación (LIBRE), partido que representa mejor que ningún otro la resistencia al gobierno de Porfirio Lobo.
Simplesmente não entendo o que Boron quer dizer. De que otro tanto, de que exclusão ele está falando?
Para quem não está informado: durante a reunião do Grupo de Trabalho do Foro de São Paulo, no dia 3 de julho, foi debatida a relação entre o LIBRE e o Foro de São Paulo. Formalmente, quem faz parte do Foro é a Frente de Resistência. Ficou decidido na reunião do GT que, tão logo o LIBRE solicite integração ao Foro, será integrado, mas que este pedido deve ser feito por eles, uma vez que há setores que integram o Libre e não integram a Frente de Resistência. E o fato é que o LIBRE não fez chegar à secretaria executiva do Foro sua solicitação de ingresso.
Portanto, tanto no caso da Colômbia quanto no caso de Honduras, Boron está na melhor das hipóteses mal informado. Nesses dois casos, seria útil que ele seguisse o conselho que dá ao Foro: uma discusión fraternal pero profunda, sin concesiones, y a salvo de cualquier clase de trabas burocráticas o formalistas que la asfixien. Se ele tivesse perguntado a alguma das “autoridades do Foro” (ele deve conhecer quem são, já que as cita), teria descoberto que as coisas não passaram-se como ele diz.
Minha impressão, contudo, é que Boron está mais preocupado em pontificar, do que em pesquisar. Sem contar que ele parece meio descontente com o sucesso do Foro, motivo pelo qual se esforça em atribuir o sucesso deste XVIII Encontro a todos, menos ao Foro mesmo.
Boron diz que el balance final del cónclave es, en un cierto sentido, positivo, aunque en algunos aspectos que veremos a continuación hay muchas cosas para mejorar. Positivo porque en el multitudinario evento se dieron cita una gran cantidad de partidos y movimientos que tuvieron la posibilidad de intercambiar opiniones, comparar experiencias y realizar un rico y necesario aprendizaje recíproco. Positivo también porque ante el conocido eclecticismo ideológico del foro -del cual participan partidos que sólo por un alarde de la imaginación podrían categorizarse como de izquierda- el discurso de cierre pronunciado por el Comandante Chávez fijó una nueva agenda que los partidos y organizaciones del FSP deberían considerar muy cuidadosamente en sus próximos encuentros.
As frases anteriores contém dois raciocínios encadeados, um incorreto e o outro pior que isto.
O raciocínio incorreto está na crítica que Boron faz ao conocido eclecticismo ideológico del foro -del cual participan partidos que sólo por un alarde de la imaginación podrían categorizarse como de izquierda. Quem diz isto simplesmente não entendeu nada acerca dos motivos pelos quais o Foro chegou aonde chegou, 22 anos depois. Se o Foro não fosse “eclético”, política e ideológicamente, ele seria mais uma destas “internacionais” estéreis que rondam por aí. Por outro lado, o fato de ser “eclético” não impediu o Foro de manter uma atitude essencialmente correta ao longo de duas décadas, o que é tempo suficiente para testar a consistência de certas idéias e iniciativas.
Pior que incorreto é dizer que Chávez teria fixado una nueva agenda que los partidos y organizaciones del FSP deberían considerar muy cuidadosamente en sus próximos encuentros. Pessoalmente, concordo com algumas coisas e discordo de outras coisas que Chavez disse no seu discurso final. Mas é simplesmente falso dizer que ele colocou uma nueva agenda. Os temas que Chavez tratou fazem parte do debate do Foro, há muito tempo. Inclusive algo que Boron faz questão de omitir, que é a necessidade de ir além da esquerda.
Por exemplo: Boron diz que más allá de la crítica necesaria al neoliberalismo y su todavía hoy pesada herencia, el problema es el capitalismo, lo que hay que vencer y subvertir es el capitalismo. Verdade. Tanto é verdade, que a Declaração final do XVIII Encontro fala diretamente de socialismo. E isto num foro “eclético”, onde nem todos os integrantes são socialistas!!
Portanto, é uma besteira dizer que isto seria uma das principales debilidades teóricas de la Declaración de Caracas aprobada por el FSP. Debilidade haveria, isto sim, se a Declaração final gastasse 99% do seu tempo falando do socialismo e apenas 1% apontando como enfrentar o capitalismo neoliberal e o imperialismo. A Declaração indica as tarefas políticas fundamentais do período; sem vencê-las, o socialismo, a integração e o combate ao neoliberalismo ficarão apenas na retórica.
Acontece que Boron parece ter uma péssima impressão acerca das organizações que integram o Foro.
Segundo sua caricatura, somos partidos que acreditam que o socialismo cairá del cielo como producto de un determinismo económico, sino por la intervención del plural y heterogéneo sujeto revolucionario. Também segundo sua caricatura, somos organizações que não saberiam o que fazer, no dia seguinte ao XVIII Encontro.
A caricatura é tão ridícula, que Boron toma o cuidado de atribuí-la a Chavez. Fico simplesmente envergonhado quando vejo alguém de tão larga trajetória como Boron, usar deste tipo de expediente retórico para tonificar suas posições.
Se Boron fosse menos mal-humorado com o Foro, se tivesse um pingo da tolerância que predica aos outros, se tivesse perguntado a opinião de qualquer um dos integrantes do Grupo de Trabalho, teria descoberto que uma de nossas preocupações centrais consiste exatamente em aumentar nossa organicidade. O problema é que isto é fácil de dizer, mas muito difícil de fazer.
Não sei qual a experiência prática de Boron, como dirigente político-partidário. O que sei, a partir da minha experiência no PT e no Foro de São Paulo, é que nós não estamos desentendiéndonos alegremente de la decisiva problemática de la organización. O que ocorre é que a decisiva problemática da organização, numa instituição internacional e plural como o Foro, é muito mais complexa do que numa organização nacional. Além do mais, nem sempre os que falam em organização são os mais bem sucedidos em termos organizativos.
Boron simplica tanto o problema, que chega a confundir as situações do Foro de São Paulo e do Foro Social Mundial. A comparação entre uma e outra não faz o menor sentido, até porque no FSM os partidos são recusados e a hegemonia é de grupos que por princípio são contra a definição de prioridades político-programáticas.
Haveria outras coisas a dizer, acerca do balanço feito por Boron.
Vejamos o que ele diz sobre o Haiti, por exemplo: La declaración aprobada en Caracas condena las tentativas golpistas en contra de Evo Morales, Mel Zelaya, Rafael Correa y la más reciente contra Fernando Lugo. Olvida señalar, lamentablemente, el golpe perpetrado contra Jean-Bertrand Aristide en Haití, en el año 2004. Falla grave porque no se puede disociar este olvido de la desafortunada presencia de tropas de varios países latinoamericanos –Brasil, Chile, Argentina, entre otros- en Haití cuando en realidad lo que hace falta en ese sufrido país son médicos, enfermeros, maestros.
Talvez Boron não saiba, mas as Declarações finais são consensuadas nas reuniões do Grupo de Trabalho. Do qual participaram, neste XVIII Encontro, dirigentes haitianos. Que apresentaram uma resolução, aprovada em Plenário, acerca da situação do Haiti. É legítimo debater se esta resolução e a Declaração deveriam ou não fazer referência a derrubada de Aristide. Mas beira a má fé vincular este suposto olvido a desafortunada presencia de tropas de varios países latinoamericanos –Brasil, Chile, Argentina, entre otros, omitindo quem são estes outros, omissão (mais que olvido) que serve para reforçar uma insinuação que Boron deveria explicitar, para que o debate possa ser feito a claras.
Para que não me acusem também de mal humor, reconheço que Boron tem razão quando reclama que poderíamos ter incluido na Declaração a exigência del cierre de las bases militares que se extienden por toda América Latina y el Caribe. De toda forma, o tema (inclusive seus desdobramentos colombianos) foi largamente tratado em vários momentos do Foro, inclusive num taller e num seminário. Reconheço, também, que a frase acerca doslimitados logros dos TLCs permite mesmo dupla interpretação.
Concordo, finalmente, que vivemos um momento em que a moderação, lejos de ser una virtud se convierte en un pecado mortal. Aliás, aprecio muito a recomendaçãao de “audacia, audacia, audacia”. Que tal frase tenha sido dita por Danton comprova, de quebra, que nem todo radicalismo verbal é consequente.

 (*) Dirigente nacional do Partido dos Trabalhadores e secretário executivo do Foro de São Paulo.
 
Foro de Sao Paulo y sus desafíos: respuesta a Valter Pomar
por Atilio Borón
Domingo, 15 de Julio de 2012 03:55
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El Secretario Ejecutivo del Foro de Sao Paulo,Valter Pomar, escribió una vitriólica respuesta a mi artículo “Foro de Sao Paulo: balance desde Caracas”. Una cuidadosa lectura del texto no hace sino confirmar el acierto contenido en las tesis centrales de mi artículo.
  Llama la atención que mientras en mi escrito yo hablo de política Pomar en el suyo hable de psicología. En lugar de discutir los argumentos acerca del “eclecticismo ideológico” del foro o de  las debilidades de la Declaración final (en donde a lo largo de ocho páginas no se dice ni una palabra de las masivas protestas estudiantiles contra la privatización de la universidad que están conmoviendo la política de Chile, Colombia, México, República Dominicana e inclusive Quebec, o apenas si se habla de las bases militares de Estados Unidos en la región, siendo que Pomar es militante de un partido cuyo país es el más completamente cercado por ese tipo de mortíferas instalaciones) lo que sobresale en su pretendida réplica son supuestas caracterizaciones de mi persona y de mi comportamiento. Así dice que es “aterrador” escribir lo que escribí; me califica como supuesto “mensajero” de Chávez; o de “pontificar” en lugar de investigar; “medio descontento”  y, más adelante, “malhumorado” con el éxito del foro; de decir “tonterías” al hacer una crítica teórica a la Declaración del FSP; de elaborar “ridículas caricaturas”; o pecar por falta de “tolerancia”; de “simplificar” la situación al comparar al FSP con el Foro Social Mundial (FSM); de actuar con “mala fe” al insinuar una posible relación entre el olvido del golpe contra Aristide con la presencia de la MINUSTAH en Haití; y de “no saber” que las declaraciones finales del FSP “son consensuadas” en las reuniones de Grupo de Trabajo. Brillan por su ausencia las categorías de análisis político o económico mientras que sobran las de tipo psicológico. Por algo será.
 La verdad es que su actitud no hace sino confirmar la escasa voluntad del Secretario Ejecutivo del FSP de aceptar disidencias y habilitar una discusión sobre temas candentes. Todo, absolutamente todo, debería estar abierto a discusión y revisión, máxime en una organización que pretende representar a la izquierda en América Latina y que supuestamente no admite la infalibilidad de los dirigentes como principio organizativo. Actitud intolerante que se refleja en el hecho de que al menos hasta el día 14 de Julio en el sitio web del FSP sólo aparecía la nota crítica que Pomar dedicara a mi artículo –en castellano y también en una traducción al inglés- sin que los visitantes del sitio pudieran leer la mía.[1]  En mi blog, en cambio, desde el primer momento incluí junto a mi propio texto la Declaración final del FSP y la nota de Pomar.[2] Censurar u ocultar opiniones adversas siempre es mala práctica, y en las organizaciones de izquierda sus consecuencias son nefastas. Es hora de que alguien instruya al Secretario del FSP que acabe con las mismas, por el bien del propio foro. En poco tiempo podremos comprobar la suerte que correrán estas líneas.
 Pomar dice que hay “equivocaciones de hecho” en mi nota. En primer lugar cuestiona mi afirmación en relación a la actitud insolidaria y hasta irrespetuosa con la que fuera tratada en las sesiones del FSP Piedad Córdoba, representante de la Marcha Patriótica de Colombia. Lamentablemente para él una Carta Abierta que me dirigieran la ex Senadora Piedad Córdoba y Carlos Lozano Guillén, vocero de Marcha Patriótica, ratifican mis dichos y refutan las explicaciones de Pomar.[3] Lo mismo vale en relación a la actitud, igualmente prejuiciosa e indiferente, en relación a los compañeros hondureños de LIBRE, cuya heroica resistencia durante seis meses en la calle en contra del golpe no fue suficiente para permitirles explicar a los asistentes al XVIII Encuentro  cuáles eran los desafíos que enfrentaba ese partido de cara a las elecciones del próximo año. Un correo que se me enviara el día 13 de Julio Gilberto Ríos Munguía, Coordinador de la Comisión Internacional del partido Libertad y Refundación (LIBRE) pone fin a cualquier especulación. En él se dice textualmente que el “Abogado Enrique Flores Lanza solicitó el uso de la palabra para dirigirse a los asistentes del Foro y le fue negada. No entendemos bien porque no se nos permitió hablar en el plenario, igual agradecemos tu artículo que hace referencia a lo que pareciera una arbitrariedad por parte del compañero Valter, aunque no estamos seguros si tienen que ver con la agenda y los reglamentos; lo cierto es que un minuto en un saludo no debió haberse negado.” En conclusión, lo que Pomar caracteriza como “equivocaciones de hecho” son hechos  irrefutables, corroborados por los actores directamente involucrados o por testigos calificados.[4]  Quien está errado es Pomar. Asunto concluido.
 El Secretario del FSP  me reprocha que haya escrito que “Chávez colocó una nueva agenda”. Le recomiendo que vea el video y tome nota de las palabras del Comandante, de una claridad meridiana y que en síntesis dicen lo siguiente: “Cuando nos despidamos hoy, y mañana regresemos allá y allá, a nuestros países: ¿dónde está la organización, el comando, el plan de batalla, plan científico como diría Carlos Marx? … Y Lula nos dijo una vez en Manaos: ‘Chávez, si no vencemos la burocracia es imposible la integración’. La burocracia de nuestros gobiernos es una cosa terrible.” ¡Vaya si lo es!, y si hiciera falta alguna prueba más la forma burocrática como el FSP procesó las cuestiones arriba mencionadas aportaría una nueva evidencia confirmatoria de los temores expresados por Lula.[5]  En ese vídeo se verá a Chávez preguntando dónde está Piedad Córdoba y luego exponiendo una agenda que no se encuentra en la Declaración del FSP. En relación también a este discurso Pomar dice que “concuerdo con algunas cosas y difiero de otras que dijo Chávez en el discurso final”. Dado que detenta la Secretaría Ejecutiva del FSP no sería mala idea que expresara cuáles son sus puntos de coincidencia y de discrepancia con lo dicho por el líder de la Revolución Bolivariana. Me parece que no es un asunto menor dado que Chávez no es un activista más que pasó ocasionalmente por el foro sino que está investido de una representación y una gravitación internacional que sería absurdo no tener en cuenta. Y en caso de que hubiera desacuerdos con sus palabras sería bueno conocerlos y no guardarlos en secreto y, por supuesto, someter ambas posturas a una discusión abierta y democrática.
 Por último la comparación entre el FSP y el FSM no obedece a ninguna simplificación sino que toma precisamente en cuenta la común ausencia en ambos foros de un pensamiento estratégico acerca de cómo avanzar hacia un horizonte poscapitalista. ¿Basta con llegar al gobierno para construir el socialismo? ¡Claro que no! Los tremendamente difíciles avances registrados en Venezuela, Bolivia y Ecuador y la demora de la puesta en marcha de este proyecto en Brasil, Uruguay y El Salvador –tres países donde gobiernan partidos o coaliciones fundadoras del FSP- son claros síntomas de las enormes dificultades con que tropieza la construcción del socialismo en Nuestra América, un  área que como lo recordaba el Che constituye la “reserva estratégica del imperio.”  Es preciso debatir sobre los espinosos temas de la organización del campo popular, la  imprescindible articulación internacional de sus luchas y la estrategia y táctica de la transición, asuntos sobre los cuales no se habla ni en el FSM ni el FSP. En el primero  debido a que predominó en él una absurda actitud de repudio a la política, los partidos y a cualquier tentativa de organizar las energías canalizadas en el foro hacia la conquista del poder, lo que terminó por esterilizar y debilitar irreparablemente a una iniciativa que perdió la oportunidad de consolidarse como una fuerza de positiva gravitación universal en la escena contemporánea. ¿Pueden los pueblos del mundo luchar sin organización ni articulación internacional alguna, confiando tan sólo en la eficacia de la resistencia instintiva contra su explotación, frente a una burguesía imperial que ha perfeccionado al máximo su capacidad organizativa y ejecutiva en el plano mundial?  Las resistencias en el FSP tienen un origen distinto, toda vez que se privilegia de manera excluyente una sola forma de organización, el partido político, y una sola estrategia derivada de esa forma organizacional: la electoral. Sin embargo, los grandes avances democráticos de los últimos tiempos fueron resultados de arrolladoras insurrecciones populares y no del aceitado funcionamiento del sistema de partidos. Tal fue el caso de la creación de un orden democrático en Nicaragua y El Salvador, en los setentas y ochentas del siglo pasado, y en Ecuador y Bolivia en la primera década de este siglo. Y, hace apenas un año, en Túnez y Egipto. En ambos casos la silenciosa premisa que se oculta detrás de estas equivocadas posturas es o bien la ingenua creencia de que el socialismo sobrevendrá como la caída de una fruta madura, lo cual ha sido desmentido por la historia o, peor aún, la cínica convicción de que el socialismo es un proyecto que ya fracasó, que se hundió con la Unión Soviética o con el metabolismo del capital que impera en China, como diría István Mészáros. Lo cierto es que no habrá socialismo sin una revolución anticapitalista. Como recordaba una y cien veces Lenin, “el capitalismo no cae sólo; sólo caerá si se lo hace caer,” y para hacerlo caer se requiere la presencia de un sujeto plural y multifacético pero organizado, consciente y capaz de desplegar las estrategias y tácticas adecuadas para librar la larga batalla por el socialismo. Y si mencioné la advertencia de Chávez sobre este tema no fue para ampararme en su autoridad (como señala Pomar) sino para subrayar con sus palabras  la actualidad de la  crítica del marxismo clásico –y especialmente de Lenin y Rosa Luxemburg- al evolucionismo socialdemócrata de Bernstein y su inexorable remate: el reformismo burgués.
 El FSP cumplió un papel positivo sus más de dos décadas de existencia, pero los tiempos han cambiado: enfrentamos la peor crisis del capitalismo en toda su historia, una crisis cuya resolución es imposible dentro del capitalismo. Vivimos en una época en donde las contradicciones de ese modo de producción: las que contraponen el capital al trabajo y a la naturaleza, se han potenciado exponencialmente, creando las condiciones objetivas para un salto revolucionario. Los multimillonarios “rescates” con que se ha beneficiado a los causantes  de la crisis han desnudado el carácter de clase de las democracias capitalistas, cuya legitimidad se ha derrumbado irreparablemente. Y el imperio, ante su lenta pero inexorable decadencia, se lanza a una contraofensiva brutal para recuperar el absoluto control de América Latina, procurando vanamente retrotraer la historia al período previo a la Revolución Cubana cuando Estados Unidos prevalecía sin contrapeso en esta parte del mundo. Ante esta situación no podemos seguir pensando o haciendo lo mismo que antes. Tengo la esperanza que en la próxima edición del FSP estos temas puedan ser encarados y discutidos con la profundidad que se merecen. De no ser así, el riesgo que se corre es que el destino de este espacio latinoamericano sea el mismo de tantas otras bienintencionadas instituciones internacionales: primero el rigor mortis de su  burocratización y finalmente su desaparición, a causa de su incapacidad para responder a los desafíos de la época.