Incapaz de manejar los problemas reales de Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro se entrometió en los asuntos internos de un país vecino, Venezuela, sometiéndose de forma humillante a la política exterior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

No compete a Brasil ni a otros países decidir quien debe o no debe gobernar a Venezuela, que tiene un presidente electo por la mayoría de la población. Al “reconocer” un gobierno autoproclamado, que no tiene origen en el voto, Jair Bolsonaro embarca a Brasil en una crisis que no es nuestra, al contrario de aportar para una solución política.

La intervención extranjera en Venezuela remite a América Latina de vuelta al siglo pasado; al tiempo de la Guerra Fría. ¿Cuántos golpes de Estado, cuántas dictaduras se establecieron en el continente bajo el pretexto de “defender la democracia”? Y siempre de acuerdo con los intereses de Estados Unidos.

Nuestros pueblos lucharon mucho para restablecer la democracia en la región. Construimos buenas relaciones, respetando el principio de la autodeterminación. Brasil desempeñó importante papel en este proceso, fortaleciendo Mercosur y aportando para la creación de la Unasur y de la Celac. Brasil pasó a ser respetado como mediador de conflictos en América Latina y en todo el mundo. Hoy, los nuevos organismos políticos regionales están siendo deliberadamente vaciados por gobiernos de derecha, entre los cuales se incluye el de Bolsonaro.

Tenemos con Venezuela desafíos comunes en nuestras fronteras, en el cuidado a nuestros pueblos, en la protección a Amazonia, en la producción de petróleo y un comercio intenso favorable a Brasil, que genera empleos y riqueza en nuestros países. A Brasil le interesa una Venezuela en paz , soberana y en desarrollo.

¿A quién interesa aislar al gobierno electo de Venezuela? ¿A quién interesa retomar el viejo orden en América Latina? ¿A quién interesa un conflicto en nuestra región, con grave riesgo de ser militarizado? ¿A quién interesa un nuevo Irak en nuestra vecindad? Al pueblo venezolano, brasileño y latinoamericano es que no.

Repudiamos la intervención en Venezuela y llamamos a las fuerzas democráticas de América Latina a retomar el diálogo político independiente que veníamos construyendo este Siglo XXI.

Gleisi Hoffmann, Presidenta Nacional del Partido de los Trabajadores
Comisión Ejecutiva Nacional del Partido de los Trabajadores

Originalmente publicado aquí.