"Un revolucionario saludo en el 35 aniversario de …

El inolvidable 19 de julio de 1979 el pueblo nicaragüense, conducido por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, concretó la insurrección que puso fin a la tiranía somocista en el hermano y querido país, Nicaragua. Dos días antes, en la madrugada del 17 de julio, todavía bajo la protección del gobierno de Estados Unidos, se produjo la huida de Anastasio Somoza Debayle, el último de una dinastía de dictadores que asoló la patria de Darío y de Sandino, acompañado de sus cómplices en la Guardia Nacional y sus familiares.
Se producía así, la primera revolución popular armada triunfante en América, desde el 1 de enero de 1959, cuando triunfó la Revolución cubana. Nicaragua, su pueblo y su vanguardia, el Frente Sandinista, se convirtieron en un obligado y hermoso ejemplo de libertad para todos los pueblos del mundo. Fueron diez años de Revolución, de cambios de gran trascendencia en un país en donde todo estaba por hacer y por conquistar, ya que los Somoza y sus cómplices habían convertido al Estado nicaragüense en un instrumento para incrementar su innoble e indigna riqueza; todo a costa de la exclusión y miseria de la mayoría de la población.
A pesar de la pausa de diez y seis años en los que el FSLN estuvo ausente del poder político del Estado, producto de la guerra de desgaste que impulsó el imperio en contra del proceso revolucionario, a través de la Contra, que provocó la derrota electoral de 1990, la historia ha demostrado que el proceso de Nicaragua ya no podía tener marcha hacia atrás. El pueblo nicaragüense volvió a dar al mundo un ejemplo de consecuencia y de actitud revolucionaria cuando en noviembre de 2006 el FSLN y el Comandante Daniel Ortega ganaron las elecciones y el proceso revolucionario se reanudó. Así Nicaragua se convirtió en la primera democracia en la historia en la que una fuerza política revolucionaria, como es el FSLN, regresó al Gobierno después de haberlo perdido en las urnas.
De esa manera, en medio de la euforia con la que las fuerzas de la derecha imperialista y neoliberal anunciaban “el fin de la historia”, el FSLN demostró que el sandinismo no sólo no había muerto, sino que retornaba al poder con fuerza renovada, con la experiencia acumulada en diez años de gobierno en Revolución y con la firme convicción de darle un nuevo impulso a los cambios revolucionarios que habían quedado inconclusos.
Todo esto se producía en una América Latina que estaba en pleno cambio, especialmente por el impulso al proceso de Revolución Bolivariana que impulsaba el Comandante Supremo, Hugo Chávez. El pueblo de Sandino y su vanguardia, el FSLN, han hecho honor a la solidaridad y el apoyo que la patria de Bolívar les ha brindado.
Nicaragua es hoy la prueba más concluyente de que cuando se gobierna para el pueblo y por el pueblo, la vida digna de toda la población es posible, incluso un país pobre como lo es Nicaragua. Los cambios en el nivel de vida de su pueblo son notables, esto se expresa claramente en lo social, lo económico y lo cultural. El incuestionable apoyo que el FSLN ha recibido en los últimos procesos electorales expresan la identificación del pueblo de Sandino con el proyecto político que encabeza el Comandante Presidente Ortega.
Nicaragua y su pueblo tienen un futuro promisorio, la continuación de la Revolución Sandinista lo ha logrado.
¡Viva el 35 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista!
¡Que vivan el Comandante Daniel Ortega y el FSLN!
¡Sandino VIVE, la lucha SIGUE!
Por una Guatemala digna, justa y democrática
Guatemala, 19 de julio de 2014