En este 30 de octubre, recordamos la insurrección de 1950, dirigida por el Partido Nacionalista de Puerto Rico, y el intento de libertad y soberanía para el pueblo y la nación puertorriqueña.

Las voces de los líderes históricos de la Revolución puertorriqueña se hacen aún más presentes en el actual momento de pandemia, cuando las políticas neoliberales atacan la universalidad y la gratuidad de la salud, con terribles efectos sobre la situación sanitaria de las naciones latinoamericanas y caribeñas, y ponen en claro las condiciones degradantes impuestas al pueblo puertorriqueño.

En este momento, nos juntamos a las luchadoras y luchadores por la independencia de Puerto Rico y el derecho de su pueblo a la autodeterminación y soberanía, e implementar políticas orientadas a la justicia y la igualdad sociales, la verdadera democracia y la unión de las naciones caribeñas.

 

Monica Valente
Secretaria Ejecutiva