Reunido los días 15 y 16 de diciembre de 2017, el Directorio Nacional del Partido de los Trabajadores adoptó la siguiente resolución:

1. El año 2017 fue marcado por la reanudación de la iniciativa política por parte de los sectores populares y democráticos del país, y el PT desempeñó un importante papel en este proceso. Volvemos a las calles en la defensa de los derechos de los trabajadores y de la soberanía nacional en conjunto con movimientos sociales y frentes políticos. Nuestras bancadas en la Cámara y el Senado sostuvieron con firmeza el combate a las medidas del gobierno golpista. Realizamos con gran éxito las caravanas Lula Por Brasil, que movilizaron multitudes en los Estados del Nordeste, en Minas Gerais, Espírito Santo y Río de Janeiro.

2. Llegamos al año electoral de 2018 con la candidatura del Presidente Lula consolidada de tal forma que ya no pertenece más al PT; pertenece al pueblo brasileño. Nos corresponde defender la candidatura contra los ataques sistemáticos de los golpistas, que van a usar todos los medios para intentar impedir que el pueblo manifieste su voluntad en las elecciones.

3. La caza judicial al Presidente Lula tiene el objetivo de impedir el pueblo de elegirlo una vez más. Lula fue condenado sin pruebas, en un proceso en que ni siquiera existe un crimen, de la misma forma como ocurrió en el golpe del impeachment de la presidenta legítima Dilma Rousseff. La inédita celeridad con que el Tribunal Regional Federal de la 4a.Región marcó el juicio es otro casuismo impuesto al Presidente Lula por sectores del sistema judicial. Si se atreven a condenar a Lula, estarán comprobando la naturaleza política de todo el proceso.

4. El plan original de los golpistas -el gobierno usurpador, la mayoría del congreso y sus aliados en la cúpula judicial y dentro de las fuerzas armadas, el oligopolio de los medios, el gran capital y sus socios internacionales- era otro. Después de cuatro derrotas seguidas en elecciones presidenciales, los golpistas imaginaban que lograrían elegir uno de los suyos en 2018, creando así las condiciones para proseguir en el ataque a los derechos de los trabajadores, a las libertades y a la soberanía nacional; y en el desmonte del Estado brasileño.

5. Este programa antipopular incluye la Enmienda Constitucional 95, que congela por veinte años las inversiones sociales; la contra-reforma que acaba con los derechos laborales y el intento hasta ahora bloqueado de acabar con la Seguridad; los ataques contra Petrobrás y el régimen de reparto en el Pre-Sal, y la Medida Provisória 795, que beneficia a las petroleras extranjeras, destruye la política de contenido nacional y amenaza los compromisos asumidos por Brasil en el Acuerdo del Clima de París. También incluye ataques contra los derechos humanos, civiles y culturales, como es el caso de los intentos de permitir el trabajo esclavo, de rebajar la legislación sobre el aborto, a través de la PEC 181, retrocediendo en el derecho de las mujeres; el obscurantista proyecto de la “Escuela sin Partido”; los retrocesos en el Sistema Unico de Salud, con cambios de la Política Nacional de Atención Básica y en la Política Nacional de Salud Mental; la censura a la producción artística y el ataque a la presencia de la igualdad de género y diversidad sexual en las bases curriculares. El golpe es contra la idea de un país plural. También se materializa en los ataques a las universidades públicas y sus dirigentes, en la criminalización de los movimientos sociales y en el encarcelamiento y genocidio de la juventud negra, en el aumento del racismo, del feminicidio y de la LGTBfobia.

6. Sin embargo, la resistencia popular contra todas y cada una de las medidas adoptadas por los golpistas, el retumbante fracaso económico y social del gobierno usurpador, en un escenario de agravamiento de la crisis internacional, y, principalmente, el crecimiento de la aceptación popular de Lula y del PT recrudescen a las contradicciones y causan crecientes dificultades para las candidaturas golpistas.

7. Mantenidas las libertades democráticas, todo indica que las élites serán nuevamente derrotadas en las elecciones de 2018. Por eso, los que promocionaron el golpe buscan impedir que el mayor liderazgo popular de Brasil pueda nuevamente concurrir a la presidencia de la República. No hay duda de que Lula es el único candidato de la izquierda en condiciones de vencer las elecciones y desarticular las bases materiales e institucionales del golpismo, interrumpiendo el desmonte, revocando las medidas, defendiendo la Constituyente, la soberanía nacional, las transformaciones estructurales en beneficio del pueblo,de una política de desarrollo que combine crecimiento económico con reducción de la desigualdad.

8. Para barrar a Lula, los diferentes sectores de la coalición golpista consideran varias opciones: intentar construir una candidatura que los unifique, impedir su candidatura, interdictar al PT, cambiar el sistema político-electoral, instituir, sin consultar al pueblo, un régimen “semipresidencialista”, que retire los poderes del presidente electo, e incluso no celebrar elecciones. La única alternativa que los golpistas desconsideran es aceptar democráticamente la posibilidad de que Lula dispute, gane, tome posesión y gobierne. El golpismo no tiene ningún límite, tampoco compromiso con la legalidad, con la justicia y con la democracia.

9. Impedir que Lula participe en las elecciones sería una grave y radical afronta a la democracia y a la libre expresión de la soberanía popular. Reiteramos que la elección sin Lula es fraude. Para evitarla, es necesario que nuestro presidente siga construyendo su liderazgo en las preferencias populares, como se demuestra en las caravanas; es necesario que avance la organización y la movilización del pueblo, y que dejemos claro que la escalada del arbitrio no sólo ampliará la crisis y la inestabilidad política, como también puede resultar en rebeldía popular.

10. La lucha por el derecho de Lula a disputar las elecciones no es sólo del PT. Sectores de centro y de izquierda vinculados a otros partidos y candidaturas participan y apoyan esta lucha. El “Fuera Temer”, la defensa de los derechos amenazados, la revocación de las medidas golpistas y la convocatoria de una Constituyente tampoco son banderas exclusivas del PT. La candidatura Lula también es apoyada por diversos sectores y personalidades. Tomando como base las resoluciones del 6º Congreso, nuestro Partido tendrá que construir y participar de instrumentos y alianzas que tengan en cuenta tal pluralidad.

11. Construir una solución democrática y popular para la crisis política, económica y social que vive Brasil demandará una lucha prolongada y compleja. Esta lucha ya está en curso y pasa por una victoria de la izquierda en las elecciones presidenciales de 2018. Gran parte del pueblo ya demuestra su intención de votar en Lula. Para reforzar y consolidar esa intención, el Directorio Nacional del PT convoca a cada petista a:

a) participar en las luchas contra el golpismo y sus políticas, tanto a nivel nacional, como a nivel estatal y municipal. Los y las petistas debemos estar en la línea de frente de la lucha contra las políticas antisociales, antidemocráticas y antinacionales, empezando por la lucha contra la reforma de la Seguridad Social (ley de jubilación). Como ya dijeron la CUT y otras centrales sindicales: “Si se pone a votar, Brasil va a parar”;

b) promover la movilización de la juventud, denunciando el desempleo de los jóvenes, la pérdida de derechos, el desmonte de la educación pública y el genocidio de la juventud negra, en una agenda consonante con la Juventud del PT y la juventud representada en las organizaciones del Frente Brasil Popular;

c) contribuir en la construcción e implementación de las resoluciones de la II Conferencia del Frente Brasil Popular y demás organizaciones del pueblo, de los trabajadores, juventudes, mujeres, negros y negras;

d) construir los Comités Populares en Defensa de la Democracia y del Derecho de Lula Ser Candidato a la presidencia, así como la participación activa en las caravanas y demás actividades en defensa de su candidatura;

e) tomar medidas contra la creciente agresividad de la extrema derecha, que apela al terrorismo contra los movimientos sociales, practica atentados contra la vida de líderes populares, además de alimentar alternativas electorales y no electorales de naturaleza fascista y dictatorial.

f) adoptar una táctica electoral que permita elegir fuertes bancadas parlamentarias de izquierda, contribuyendo así a cambiar el perfil mayoritariamente conservador del Congreso Nacional;

g) debatir con la población la necesidad de revocar las medidas de los golpistas, la necesidad de un programa que materializa el Brasil que el pueblo quiere, mostrando cómo se articula con la necesidad de una Constituyente;

h) convocar a los directorios del PT a transformar sus sedes en Comités Populares Pro-Lula.

12. Las actividades citadas anteriormente deben tener como preocupación permanente la participación activa de los más amplios sectores de la población. Alertamos que las arbitrariedad del sistema judicial y las mentiras del oligopolio mediático pueden conducir a la desobediencia civil;

13. La reconstrucción de las libertades democráticas en Brasil pasa por las elecciones. Pero, como demuestra el reciente caso de Honduras, los golpistas, no sólo los abiertamente fascistas y dictatoriales, incluso los que intentan presentarse como “demócratas”, no consideran la posibilidad de respetar la voluntad popular. Contra el golpismo, decisiva será la fuerza del pueblo, que se manifestará tanto en las calles como en las urnas. Como en otras veces en nuestra historia, nuestro pueblo sabrá defender la justicia y la democracia.

Lula 2018!