Por Niko Schvarz (19/11/11)

El gobierno de Benyamin Netanyahu ha colocado inequívocamente en el orden del día un ataque militar a las instalaciones nucleares de Irán. El gobierno de EEUU no solamente tiene esa opción sobre la mesa, según declaró el presidente Barack Obama al término de la cumbre del Foro de Cooperación Económica  Asia Pacífico (APEC), sino que el mismo día 13 de noviembre su embajadora en la ONU, Susan Rice, declaraba a la BBC que la posibilidad de una intervención militar en Irán es “una opción real que está creciendo”, que la administración norteamericana está llegando a la conclusión de que será necesario acabar con el actual régimen  de Irán para evitar que éste cree un arsenal nuclear, para terminar declarándose “convencida de que el cambio de régimen va a ser nuestra única opción en Irán”.
Yediot Ahronot, el diario de mayor circulación de Israel, publicó el 28 de octubre que el primer ministro Netanyahu está presionando por un ataque militar a Irán, para lo cual cuenta con el apoyo del ministro de Defensa Ehud Barak y (obviamente) del canciller Avigdor Lieberman. Ello fue luego confirmado por el diario Ha’aretz. The Guardian de Londres reveló que en el gabinete del primer ministro británico David Cameron se discute la posibilidad de aportar inteligencia y aviones para el bombardeo. A esa altura (2 de noviembre) las fuerzas armadas israelíes realizaron un ensayo exitoso de un misil nuclear  con capacidad de recorrer miles de kilómetros (a new long-range missile), y por ende de llegar a Teherán.
En la mencionada Cumbre de APEC Obama planteó una nueva tanda de sanciones contra Irán (no le alcanza con las cuatro ya adoptadas y ejecutadas), agregó que debían analizarse medidas complementarias y enfatizó: “Lo he dicho repetidas veces y lo diré hoy nuevamente: no descartamos ninguna opción” Y concluyó: “Un Irán con armas nucleares  sería una amenaza no sólo para la región, sino también para Estados Unidos”.
Los precandidatos republicanos a la presidencia acusan a Obama de no tomar medidas duras contra Irán y anuncian que si ellos son electos, pasarán directamente  a las acciones militares. Tal es el caso del ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, y del ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich. La congresista republicana Michele Bachmann, por su parte, urgió al presidente Obama a brindar todo su apoyo a Israel en el caso de una guerra nuclear en la región.
No sería ésta la primera vez que Israel  ejecuta este tipo de agresiones en dicha región. En 1981, mientras creaba aceleradamente su propio arsenal nuclear (de 200 a 500 misiles en la actualidad), y contando con el pleno apoyo de EEUU y de la OTAN, Israel destruyó la central atómica irakí en Osirak, y en el año 2007 hizo lo mismo  con el reactor sirio en Dayr az-Zawr, hecho este último que permaneció relativamente oculto.
Pero además, en estos momentos EEUU e Israel están por embarcarse “en las maniobras conjuntas más importantes y de mayor trascendencia” de su historia, según declaró el sábado 12 Andrew Shapiro, subsecretario de Asuntos Políticos y Militares de EEUU en el Instituto Washington para la Política en el Cercano Oriente. Especificó que “en las maniobras participarán más de 5.000 efectivos de las fuerzas armadas estadounidenses e israelíes y simulará la defensa de misiles balísticos de Israel”. Afirmó además que “nuestra relación con la seguridad de Israel es más amplia, más profunda y más intensa que nunca antes” y que “apoyamos a Israel porque es en nuestro interés nacional hacerlo”.
En una asamblea general de la Federación Mundial de la Juventud Democrática efectuada en Lisboa intervino el 8 de noviembre en nombre de la organización juvenil comunista israelí el miembro de su secretariado Uri Weltmann, quien alertó sobre signos crecientes de que el gobierno israelí prepara una nueva guerra de agresión, esta vez contra el pueblo iraní. Mencionó el último ensayo del misil israelí y agregó que la semana anterior se realizaron maniobras conjuntas de la fuerza aérea israelí con efectivos de la OTAN cerca de Italia, y que el comando militar británico y el ministro de Defensa de Israel intercambiaron recientemente visitas a sus respectivos países, con el tema de un ataque a Irán en la agenda.  Su llamado fue: “Detengan la guerra contra Iran,  antes de que comience”.
El pretexto aducido para atacar a Irán es un informe de la  Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que expresó “serias inquietudes” porque Irán podría utilizar su programa nuclear con fines militares. Este informe hace agua por los cuatro costados. Rusia declaró que no es confiable en absoluto y expresó su rechazo a las maniobras militares contra Irán. Otro tanto señaló la agencia china Xinhua. Por otra parte, el actual titular de la agencia internacional, el japonés Yukiya Amano, es la antítesis del anterior titular, el egipcio Mohamed ElBaradei, y no otra cosa que un amanuense de EEUU. The Guardian publicó el día 11 cables filtrados por WikiLeaks, emitidos desde la embajada de EEUU en Viena, según los cuales Amano aseguró estar de acuerdo con EEUU “en cada decisión estratégica clave”, incluida la posición sobre Irán. Y en la semana previa a la emisión del controvertido informe, viajó a Washington para entrevistarse con las autoridades norteamericanas.
En la reunión de la Unión Europea efectuada en Bruselas el lunes pasado se puso proa a una nueva serie de sanciones contra Irán. Quien formuló los anuncios respectivos fue el canciller de Francia, Alain Juppé, y esto trae a colación otra pata de la historia. Ya se sabe que el presidente francés, Nicolas Sarkozy (el mismo que agredió arteramente a nuestro país) calificó al primer ministro israelí Netanyahu de mentiroso e insoportable, al término de la reunión del G20 en Cannes el 3 de noviembre. Descubierto, optó por pedirle disculpas en una carta personal. Y no encontró mejor manera de hacerlo que atacando a Irán y prometiendo que en la próxima Junta de Gobernadores de la AIEA  su país promoverá las máximas sanciones a Irán. Que es lo que está esperando Netanyahu, precisamente, para justificar sus nuevas agresiones.
Que se suman a muchas otras. Entre ellas, el nuevo ataque a las naves  irlandesa y canadiense que llevaban ayuda solidaria a Gaza, interceptadas en forma piratesca en aguas internacionales, llevadas a un puerto israelí y a todos sus tripulantes durante muchos días a prisión, reeditando el anterior ataque mortífero a la Flotilla de la Libertad. Luego, siguiendo el ejemplo de EEUU, suspendió sus pagos a la UNESCO en  castigo porque ésta admitió a Palestina. Y ahora  da un nuevo impulso a la construcción de cientos de alojamientos para colonos en territorios usurpados a los palestinos en Jerusalem este, relegando toda posibilidad de reanudar un diálogo de paz.
Publicado en La República, 19 de noviembre 2011, pág. 21