Contribución del Partido Comunista de Brasil al 13º. …

Partido Comunista de Brasil (PCdoB)
Contribución del Partido Comunista de Brasil al
13º Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros
Atenas, Grecia, 9 y 10 de Diciembre del 2011


Para comenzar, en nombre del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), quisieramos saludar la lucha de resistencia que actualmente entabla el pueblo griego contra el programa neoliberal de corte neo-colonialista impuesto por las potencias centrales de la Unión Europea, con el imperialismo alemán al frente. En esta ardua lucha que desenvuelve el pueblo griego se destaca la participación y el liderazgo del Partido Comunista de Grecia – KKE, al que saludamos con entusiasmo.
Hacemos llegar nuestra solidaridad a otros pueblos del continente europeo, especialmente del Mediterráneo, que sufren con las pesadas medidas que intentan liquidar las conquistas sociales de los trabajadores e incluso a des-estructurar a naciones independientes. Junto a la lucha nacional, por la soberanía y la independencia, se observa un aumento significativo de la lucha de clases y del protagonismo del proletariado.
La crisis del capitalismo y los cambios en la realidad geopolítica mundial
La crisis actual, una de las más graves crisis del capitalismo, ha venido confirmado la precisión de la visión marxista-leninista sobre la naturaleza del capitalismo, así como la percepción de que se trata de una crisis que posee un carácter estructural y sistémico, además de exponer con claridad los límites y las tendencias regresivas del capitalismo.
La crisis del capitalismo impacta y tiene fuertes consecuencias sobre la correlación de fuerzas a nivel internacional. Por un lado, acelera la tendencia al declive relativo de los Estados Unidos y, por el otro, provoca la ascensión de otros países, especialmente de China.
Este fenómeno – con diferentes efectos de la crisis en el “centro” y en la “periferia” del sistema – deriva del importante concepto acerca del desarrollo desigual del capitalismo formulado por Lenin en su teoría del imperialismo.
En esencia, el concepto de desarrollo desigual del capitalismo formulado por Lenin apunta hacia la tendencia a la depreciación de la tasa de lucro en el “centro” del sistema y, por otro lado, a un mayor dinamismo en la – hasta el momento – “periferia” del sistema, como nuevas fronteras de realización de capitales.
La actual realidad demuestra que se refuerza una tendencia estructural a la pérdida relativa de poder del “centro” hegemonico del capitalismo y a la cresciente ascencion de nuevos polos de mayor dinamismo económico y, consecuentemente, polos políticos nuevos.
De esta forma, la crisis del capitalismo, teniendo como causa la propia naturaleza y dinámica del sistema, tiene efectos que van más allá del aspecto económico-financiero, influenciando en el juego de las fuerzas internacionales y afectando las posiciones en el tablero geopolítico mundial.
Políticamente, grandes países “en desarrollo”, en mayor o menor medida, se convierten en importantes voces de contestación del centro hegemónico. Asi pues, los efectos de la crisis aceleran la tendencia a la transición de naturaleza geopolítica en el sistema de poder internacional, tendiendo a la multi-polarización, que puede generar, por un lado más tensiones y guerras y en el próximo período, y, por el otro, mayores posibilidades de alianzas y bloques que posibiliten experiencias nacionales y regionales con una mayor autonomía relativa, como es el caso de la alianza de los BRICS, formada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica La situación internacional estára marcada por agudas tensiones y contradicciones en el próximo período, sean ellas de naturaleza inter-imperialista por renovadas amenazas neo-colonialistas, o sean ellas por el enfrentamiento entre el imperialismo y los pueblos y, entre los trabajadores y el capital financiero, abriendo paso en varios países para la acumulación revolucionaria de fuerzas y, para la conquista del poder político y el inicio de la transición al socialismo.
Comprendemos la situación internacional como una lucha incesante entre los refuerzos de las tendencias agresivas y neo-colonialistas del imperialismo y, el emerger de potencialidades de las luchas de los pueblos por su liberación.
El imperialismo aumenta su agresividad contra los pueblos
La crisis de la hegemonía y la tendencia al declive del imperialismo estadounidense, sin embargo, no tiene como consecuencia inmediata su colapso, sino la búsqueda por mecanismos de reversión de ésta tendencia a la pérdida de posición relativa. Por lo cual, el imperialismo aguza tendencias agresivas contra los pueblos, en particular con miras al control de flujo de bienes y recursos esenciales que sostengan las economías de los países centrales, dando inicio a una nueva carrera imperialista.
Son síntomas de este fenómeno, la búsqueda del control político y militar de las grandes provincias petroleras de Medio Oriente y del Norte de África, de las rutas comerciales de Asia Central; el creciente cerco estratégico a China y el aumento de la militarización en América Latina y África. EUA relanzar su doctrina de contención, dirigida a los BRICS y, más directamente, hacia China. Eso es exactamente lo que vimos hace unos días atrás, en la gira de las autoridades estadounidenses a la región de Asia-Pacífico.
De forma intensa continua la resistencia antiimperialista en el mundo. Los EUA, incontestablemente la gran potencia militar del planeta, a pesar de empeñarse, observa, luego de diez años, el fracaso de su guerra en Afganistán al igual que en Irak, donde anuncia su retirada. Sin embargo, ahora renuevan sus amenazas hacia iniciativas cuyo objetivo sea derrocar a los gobiernos de Siria e Irán, países que siguen una orientación propia y soberana, para imponer allí, en ambos países, gobiernos títeres.
Aquí también cabe una palabra sobre las revueltas árabes, un hecho que se destacó en 2011. Al inicio prometedoras, de contenido popular, democrático y hasta potencialmente revolucionario, parte de estas revueltas poco a poco han venido siendo contenidas, manipuladas e incluso cooptadas por el imperialismo, que ve en ellas posibilidades de nuevos pasos en su plan perenne de reestructuración; con miras a un “nuevo Medio Oriente”.
Advertimos que graves precedentes se abren con las guerras imperialistas del siglo 21 – contra los pueblos de Afganistán, Irak y Libia. En el caso de Libia, resucita el concepto la responsabilidad de proteger – ya utilizado en la agresión de la OTAN a los Balcanes – con las potencias imperialistas instrumentalizando a la ONU y tomando partido de un lado en un contexto de guerra civil y estimulada por estas mismas potencias.
20 años después del fin de la URSS el socialismo es presente y futuro
Frente a este cuadro internacional, contradictorio y preocupante, es que volvemos a reunirnos en nuestro Encuentro anual, instados a hilar observaciones y extraer lecciones sobre la “situación internacional y la experiencia de los comunistas 20 años después de la contra-revolución en la URSS.”
En primer lugar, cabe señalar que la Gran Revolución Socialista de 1917, enRusia, se encuentra entre los acontecimientos más importantes de la historia mundial, es el hecho más prominente en la evolución social y política de la humanidad. En ella, por primera vez, el proletariado, aliado al campesinado y a las masas populares, con el Partido Comunista al frente y dirigido por Vladimir Lenin, se convirtió en la clase dirigente e inicio la construcción de una sociedad superior al capitalismo. Pocas décadas antes, en 1848, cuando la aparición del Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, el capitalismo naciente se revelaba ya incapaz de cumplir con la promesa de libertad, igualdad y fraternidad.
La desaparición del socialismo en la URSS y en los países de Europa del Este a inicio de 1990 fue una contra-revolución, cuyas desastrosas consecuencias se siguen sintiendo en todo el mundo. El ciclo político abierto en la última década del siglo 20 es conservador y contrarrevolucionario.
Entendemos que en las circunstancias bajo las cuales ocurre la Revolución Rusa de 1917 son irrepetibles, pero su inspiración y sus ideales siguen vigentes en la actualidad. La Revolución Socialista Soviética, con los logros y contribuciones que ha dado al progreso de la humanidad, representan un monumento a la sabiduría y al heroísmo del Partido Comunista y de los trabajadores.
Por lo cual, camaradas, sería idealismo decir que podría haber tácticas y caminos uniformes o universales entre los partidos comunistas en la lucha por el poder político revolucionario. Lo que existen son un conjunto de principios formulados por Marx y Lenin y desarrollados por otros revolucionarios. Unámonos en torno a estas grandes líneas, respetando las diversas tácticas y las estrategias adecuadas a las diferentes realidades nacionales de cada época. Sobre esta base, de respeto mutuo, mantendremos y desarrollaremos la unidad de los comunistas y de sus aliados.
Existen nuevos y complejos problemas a ser repensados; sobre el estudio concreto de la realidad contemporánea, inclusive de las características actuales del capitalismo y de la construcción del socialismo en la actualidad. La teoría marxista-leninista, al desarrollarse incorpora nuevas contribuciones, en función de la realidad actual y la experiencia acumulada.
El dogmatismo que nos paraliza frente a la realidad, al tratar de ajustar la realidad a los manuales e itinerarios pre-diseñados, al igual que el oportunismo, son enfermedades graves y también conocidas en el seno del movimiento comunista y que en ocasiones recrudece.
La experiencia histórica nos ha demostrado que no existe un modelo único y ahistórico del proceso revolucionario, ni para la construcción del socialismo. El socialismo es universal en tanto teoría general y aspiración de liberación de la clase obrera y de los pueblos en todo el mundo. Pero el socialismo adquiere características nacionales, en el sentido en que se lleva a cabo de acuerdo con la formación social y las condiciones históricas particulares de cada pueblo, lo cual exige de las fuerzas revolucionarias, especialmente de los comunistas de cada país, el desarrollo de programas originales y formulaciones estratégicas y tácticas apropiadas para la época en que vivimos.
Las fuerzas que luchan por el socialismo tienen en cuenta las condiciones históricas nuevas, donde el socialismo no puede construirse de inmediato, sin mediación de etapas y fases. Un examen cuidadoso de la historia muestra que la construcción del socialismo y el avance hacia una sociedad sin clases, el comunismo, será obra de muchas generaciones.
Para las fuerzas antiimperialistas, revolucionarias, progresistas y partidarias del socialismo, se trata de reanudar la lucha por el socialismo en las condiciones nuevas, del siglo 21. El inicio de los años 1990 estuvo marcado por los fracasos generalizados de la revolución y del socialismo, por dificultades en la elevación de los partidos comunistas y demás fuerzas revolucionarias, en un clima de desmoralización, descrédito y fracaso. Este ambiente no ha sido plenamente superado, sin embargo, estamos experimentando un re-comienzo. Y todo esto tan solo 20 años después de una gran derrota, lo cual no es mucho en términos históricos.
En el reposicionamiento de la lucha por el socialismo, no se puede ser fatalista y captar apenas las señales de la ofensiva del imperialismo. Debemos reconocer y valorar las experiencias socialistas que resisten y se desarrollan, al igual que percibir las nuevas potencialidades revolucionarias que están despertando, especialmente en América Latina.
La permanencia y la renovación de las experiencias de construcción socialista iniciadas con revoluciones en el siglo 20, tales como China, Vietnam, Cuba, Corea Popular y Laos, tienen un gran significado político e ideológico. Los éxitos y los logros de estas experiencias han demostrado la superioridad del socialismo en relación al capitalismo, hoy en crisis sistémica y estructural.
Un factor a ser destacado en el escenario internacional, es el fortalecimiento de China, que, a partir del desarrollo de un “socialismo con características chinas”, construye un país avanzado y cada vez más próspero para su pueblo. Vietnam, con gran dinamismo, desarrolla la economía y la sociedad socialista. Cuba resiste victoriosa al cerco imperialista y al bloqueo llevando adelante la “actualización del modelo económico socialista”.
El socialismo se mantiene en el orden del día, porque corresponde a una necesidad objetiva de la evolución de la sociedad. Sin embargo, la superación del capitalismo no se producirá por generación espontánea. Cabrá a las fuerzas revolucionarias adoptar perspectivas programáticas y líneas estratégicas, procedimientos tácticos y métodos de acción, acordes con la necesidad de abordar, en condiciones nuevas, la lucha por el socialismo en todo el mundo.
Avanza en América Latina la lucha antiimperialistas y las fuerzas progresistas obtienen victorias políticas
Con las dictaduras militares y luego con los gobiernos neoliberales, que tuvieron su auge en los años 90, los pueblos latinoamericanos, con la honrosa excepción de Cuba, vivieron bajo los dictámenes del Consenso de Washington, lo que profundizó y agravó, sobre todo, los impases nacional, económico y social. Las desigualdades avanzaron, la exclusión social, la dependencia económica, la sumisión política, hincando más profundamente la desesperanza de los pueblos de esta región. Todo esto condicionó un profundo efecto acumulativo regresivo en ese vasto continente.
Esta fue la causa, más profunda, del surgimiento del ascendente movimiento de resistencia popular que condujo al surgimiento de un ciclo progresista inédito y peculiar, de carácter patriótico, antiimperialista y democrático en América Latina y el Caribe. Cuba socialista venció heroicamente el excepcional período que vivió después del fin de la URSS. La nueva situación política en América del Sur despunto con la victoria de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de Venezuela, en 1998.
Desde entonces, este nuevo ciclo comprende hoy la mayor parte de América del Sur, y está presente en América Central y el Caribe, además de seguir avanzando como lo demuestra la reciente victoria del presidente Ollanta Humala en Perú. Este año, en las elecciones presidenciales y parlamentarias en Argentina y Nicaragua también hubo victorias para las fuerzas progresistas.
Los países de América Latina comprenden diferentes formaciones sociales y económicas, las fuerzas al frente de cada gobierno tienen diferentes orígenes, orientaciones y objetivos estratégicos y, su ascenso a los gobiernos nacionales es el resultado de los diferentes niveles de acumulación de fuerzas por parte de los sectores populares.
Es por ello que existe una diversidad de procesos políticos en curso. Pero, en general, la tendencia actual que se desarrolla en América Latina y el Caribe tiene un sentido general común, que apunta hacia una mayor soberanía de las naciones, que busca profundizar en la democracia y la participación popular, hacia mayores derechos para las masas trabajadoras y el pueblo, y con un énfasis especial en la integración continental de “Nuestra América”.
La derrota del proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), amplia estrategia de los Estados Unidos de integración de las Américas bajo su control pleno, ha mostrado un giro del curso político en marcha en este vasto continente.
Lo más importante es que la actual tendencia que se desarrolla en América Latina y el Caribe posee un sentido común anti-neoliberal y antiimperialista. Las actuales experiencias progresistas latinoamericanas, en el presente período histórico y teniendo en cuenta la correlación de fuerzas en la región y en el mundo, crecientemente se colocan en contradicción objetiva con las políticas neoliberales y con el imperialismo.
Muchos partidos comunistas y obreros latinoamericanos, aunque con matices y críticas, valoran y apoyan el curso de las experiencias actuales; de gobiernos progresistas en América Latina, y en algunos casos, participan de ellos. Algunos pocos partidos que, en la práctica, se oponen a estas nuevas experiencias latinoamericanas, en general poseen una orientación dogmática e “ultra-izquierdista”, sectaria y desvinculada de las masas trabajadoras.
Una de las causas fundamentales para el éxito de estas fuerzas populares, patrióticas y progresistas a lo largo de nuestra historia continental ha sido la unidad política. A partir de la diversidad ideológica y política de las fuerzas de izquierda y progresistas en América Latina, y las diversas realidades nacionales, hemos logrado una unidad sin precedentes en el proceso político latinoamericano, del cual el Foro de São Paulo, con 21 años de existencia, resulta ser una expresión importante.
Para muchos partidos comunistas en América Latina y el Caribe la participación en frentes políticos anti-imperialistas, democráticas y progresistas que gobiernan estos países permite que estos partidos comunistas avancen en la acumulación revolucionaria de fuerzas. Tales frentes políticos y sociales forman parte de un proceso táctico de acumulación de fuerzas, en el marco del capitalismo, y que para los comunistas y los revolucionarios tiene como objetivo estratégico la conquista del poder político, para, desde allí comenzar la transición al socialismo en cada país.
Sin duda el apoyo y hasta la participación de los partidos comunistas en estos gobiernos frentistas no representa la conquista del poder político revolucionario. Apoyando y participando de estos gobiernos progresistas, las fuerzas comunistas y revolucionarias buscan fortalecer el potencial programático de estos gobiernos para avanzar hacia la soberanía nacional, la profundización de la democracia, promover el desarrollo económico y social de acuerdo con los intereses de los trabajadores, e intensificar la integración regional.
Precisamos defender nuestros principios y, al mismo tiempo, ser dialécticos y contemporáneos. No es posible, pues, trasplantar la realidad de cualquier otro continente para América Latina ni a la inversa, ni tampoco pretender reeditar o repetir copiando, caminos revolucionarios recorrido por otros pueblos en otra época histórica pasada.
Como ya decía el líder comunista peruano José Carlos Mariátegui, el socialismo, en nuestros países de latinoamericanos, no queremos que sea ni calco, ni copia, debe ser una creación heroica de nuestros pueblos, o no sucederá. Así ha sido la Revolución Cubana y así esta siendo su actualización económica y el perfeccionamiento del socialismo cubano. Así se está dando el proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas en Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde hay experimentos más avanzados.
La creación de la CELAC es un nuevo paso en la lucha por la integración solidaria de América Latina y el Caribe
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fue creada por auto convocatoria, con la participación de Cuba, y sin la participación de los EUA y Canadá, lo cual fue un gran paso en dirección a la ruptura con la política del “pan-americanismo”, de hegemonía estadounidense.
La creación de la CELAC, hecho histórico de enorme magnitud, ocurrió hace pocos días en Caracas, Venezuela. La integración solidaria de América Latina y el Caribe progresa con la creciente convergencia entre los procesos del ALBA, MERCOSUR, UNASUR, entre otros. Sobre el significado de la creación de la CELAC, el comandante Raúl Castro, en su informe al 6º Congreso del Partido Comunista de Cuba, señaló que este es el hecho institucional más trascendental de los últimos cien años en nuestro continente.
El proyecto de integración solidaria debe garantizar la soberanía nacional conjugada a la soberanía continental y al antiimperialismo. Una integración solidaria debe caracterizarse por el combate a las asimetrías y las desigualdades entre los países, y la promoción de la solidaridad, la cooperación y la complementariedad dentro de la región.
La estrategia socialista debe estar presente, en calidad de rumbo orientador, en los proyectos nacionales y populares en curso en América Latina y el Caribe. Nuestro proyecto de integración continental solidaria sólo se alcanzará plenamente si se inserta como parte fundamental de la lucha por el socialismo en cada país y a escala continental.
En consecuencia, como países y pueblos latinoamericanos, pero con formaciones económicas y sociales particulares, desarrollamos caminos originales y nacionales para alcanzar la transición al socialismo.
Actualmente en Brasil y en toda América Latina y el Caribe luchamos por el éxito de estos gobiernos nacionales que representan un radio de poder e inauguran el desafío de no construir apenas más democrática, sino también, un nuevo poder popular. Para ello, es necesario un diferenciado y prolongado proceso de acumulación de fuerzas, en el que una de las tareas principales sea la exigencia de actualizar y renovar la teoría revolucionaria, con principios pero sin dogmatismos, y partiendo de una realidad concreta y específica, nacional y continental.
El PCdoB apoya y participa en el gobierno de la presidente Dilma Rousseff
En Brasil, el PCdoB forma parte, desde 1989, de una alianza de izquierda con el Partido de los Trabajadores (PT), el Partido Socialista Brasileño (PSB) y el Partido Democrático Laborista (PDT), esta alianza integra una coalición más amplia, de carácter democrático y progresista, que gobierna el país desde el año 2003.
Durante los dos gobiernos de Lula, de 2003 al 2010, y en este primer año de gobierno de la compañera Dilma Rousseff, 2011, Brasil ha contribuido al desarrollo de la integración solidaria y antiimperialistas de América del Sur y de América Latina; el país ha fortalecido la soberanía nacional y ha alcanzado una mayor democratización y un mayor desarrollo económico y social, con la valorización del trabajo.
Desde el primer gobierno de Lula, el PCdoB juega un importante papel en el gobierno brasileño, con énfasis en su desempeño en el Ministerio de Deportes.
El PCdoB vive una fase de gran crecimiento y enfrenta una violenta campaña anticomunista por parte de los medios masivos de comunicación
En este proceso, y sobre todo en los últimos años, el Partido Comunista de Brasil vivió y está viviendo un gran crecimiento en su influencia política, además de un fortalecimiento organizativo en todos los campos, ya sea en el movimiento obrero y popular, ya sea por su presencia en el parlamento y en el gobierno a nivel nacional y local, así como en la lucha de ideas.
Daremos dos ejemplos: para las próximas elecciones municipales de 2012, los candidatos del PCdoB a la alcaldía/municipalidad, lideran las encuestas para las alcaldías/municipalidades de Porto Alegre así como de otras ciudades importantes, y el otro ejemplo es que en los últimos seis meses, el partido pasó de 270.000 miembros para más de 340.000 mil miembros.
Este avance de los comunistas y de las fuerzas populares encuentra a la derecha, y a sus principales instrumentos de acción política – los medios de comunicación monopolizados – desesperada y dispuesta a hacer de todo para contener el avance de los comunistas y de las fuerzas antiimperialistas. Durante tres semanas, todos los monopolios de comunicación promovieron una campaña de mentiras, cobarde y de enormes dimensiones contra el Partido Comunista de Brasil y su liderazgo en el Ministerio de Deportes, quien dirige la preparación para el Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos.
Esta campaña se compara a los ataques criminales de los cuales fueron victimas los comunistas en épocas autoritarias de nuestra historia. Instauraron contra el Ministro de Deportes, Orlando Silva, y contra el Partido, una especie de “tribunal de excepción”, que en procedimiento sumario y sin pruebas, “denuncia”, juzga y condena. Después de dos meses, los cargos contra el Ministro de Deportes aún no fueron probados, pues son falsos. Este expediente es una agresión a las libertades democráticas arduamente conquistadas en Brasil.
Indignados afirmamos que no vamos a aceptar que sea manchada nuestra historia. La única mancha que poseemos en nuestra bandera roja, es la sangre de nuestros militantes heridos, torturados y asesinados. Y siempre los honraremos.
¿Y por qué esta campaña sucia y anti-comunista? El fortalecimiento y la visibilidad de un partido revolucionario como el PCdoB molesta a los poderosos pro-imperialistas y del capital financiero y a sus herramientas de comunicación de masas. Esta trampa forma parte de un objetivo más amplio de los reaccionarios para impedir el fortalecimiento de las fuerzas democráticas y progresistas en Brasil, especialmente de los comunistas.
Los 90 años del Partido Comunista de Brasil
El Partido Comunista de Brasil, fundado el 25 de marzo 1922, completará 90 cumpleaños en 2012. La actual expansión de su fuerza se da con el cultivo de su trayectoria histórica y de su identidad comunista
, cuya característica distintiva es su misión histórica de la luchar por el socialismo y la nueva sociedad comunista.
Para llevar a cabo su proyecto revolucionario, el PCdoB difunde su Programa Socialista para el pueblo, vinculando sus banderas y directrices a las batallas del presente y, señalando el camino para lograrlo. Concentra esfuerzos por profundizar sus raíces con las luchas de los trabajadores y el pueblo consciente de sus responsabilidades históricas. Lleva a cabo una fuerte actividad internacional, de apoyo y solidaridad a los pueblos que luchan por la paz, por la autodeterminación y por el derecho a la soberanía de sus países.
¡El socialismo es el futuro!
Los caminos de la lucha por el socialismo no serán fáciles ni rectos. El siglo 21, este siglo que apenas comienza, incluso más que el siglo pasado, puede ser el siglo de la victoria y de la construcción del socialismo a escala mundial, pues este nunca ha sido tan necesario para los trabajadores y para la humanidad. ¡El socialismo es el futuro!