Por Terra Budini
Secretaria de Relaciones Internacionales – PT Brasil
Pasada la primera vuelta, un análisis preliminar de los resultados indica que tendremos una segunda vuelta ya tradicional entre el PT y el PSDB, que hace 20 años estructura la disputa presidencial en Brasil.
Tras un crecimiento rápido en las encuestas después de reemplazar el candidato Eduardo Campos, trágicamente muerto en un desastre aéreo, las ambigüedades y contradicciones de candidatura de Marina Silva, entre su discurso de novedad y sus alianzas con sectores tradicionales de la derecha, llevaron a la caída de sus intenciones de voto. La tendencia, que ya venía en las últimas dos semanas antes de la primera vuelta, se consolidó en las vísperas de la elección.
A pesar de los grandes medios de comunicación informaren una derrota de la Presidenta Dilma en la primera vuelta (tras obtener un porcentaje de votos más bajo que en 2010), hay que destacarse que estos votos no fueron directamente para la oposición de derecha.
Comparación entre 2010 y 2014:
 

2010 2014
Dilma Rousseff 46,9% 41,5%
PSDB 32,6% (Serra) 33,5% (Aécio)
Marina Silva 19,6% 21,2%
Otros (a la derecha e izquierda) 1,2% 3,2%

 
La Presidenta Dilma venció la disputa en 15 Estados de la federación (mayoritariamente en las regiones norte, nordeste y parte del sul/sudeste); Aécio Neves obtuvo la victoria en 10 Estados (mayoritariamente en las regiones sul/sudeste) y Marina Silva en 2.
En los Estados vale resaltar la victoria de Dilma en Minas Gerais, segundo colegio electoral del país, donde Aécio fue gobernador por 2 veces, seguido por otro gobernador de su partido). También en Minas Gerais, el candidato del PT al gobierno del estado, Fernando Pimentel, obtuvo la victoria en la primera vuelta. El PT también eligió gobernadores en Bahia y Piauí en la primera vuelta. Seguirá para la segunda vuelta con candidatos en Rio Grande do Sul, Acre, Ceará y Mato Grosso do Sul.
Aécio por su vez amplió los votos del PSDB en el estado de São Paulo, primer colegio electoral del país. En São Paulo el PSDB también eligió una vez más el gobernador, mismo en el escenario de violencia policial y crisis de abastecimiento del agua.
Marina venció la disputa en su propio Estado, el Acre, y el Pernambuco, estado del ex gobernador Eduardo Campos.
Los 21% de Marina representan un electorado muy diverso, desde la izquierda (por su trayectoria sindicalista y ambientalista en el PT) hasta la derecha más conservadora (por su conversión al neoliberalismo y sus posiciones religiosas). Para allá de la manifestación oficial de la candidata sobre apoyos en la segunda vuelta, que debe salir en los próximos días, parte de sus electores tiene posiciones progresistas y no votará en Aécio Neves. Dilma también debe heredar los votos dados a candidatos que hicieron un discurso a la izquierda, como Luciana Genro del PSOL, y Eduardo Jorge, del PV (aunque el PV participe de gobiernos estaduales conservadores, su candidato en la campaña defendió posiciones progresistas en el campo de los valores, como la descriminalización de drogas y del aborto)
Como demuestra el cuadro de comparación entre 2010 y 2014, los votos que Dilma perdió en relación a 2010 no fueron para el PSDB. La euforia de los medios en torno a Aécio debe ser considerada estrategia de campaña.
En la Cámara de los Diputados el PT sigue como la primera fuerza, aunque tenga disminuido su bancada de 88 para 70 diputados. Un destaque en la Cámara fue el crecimiento de grupos conservadores relacionados a la bancada religiosa, ruralista, así como en crecimiento de la fragmentación: de 22 partidos en 2010, tendremos ahora 28 partidos representados en la Cámara de Diputados.
Así como en pasadas elecciones en Brasil, tenemos cada vez mas claro un embate entre dos proyectos de país: el proyecto del PT de profundizar las transformaciones iniciadas en 2003 y el proyecto neoliberal de los años noventa. Este será el tono de las próximas semanas de campaña hasta el 26 de octubre.
 
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