LAS ELECCIONES VENEZOLANAS DE 20 DE MAYO DE 2018

El próximo domingo, 20 de mayo, se realiza el 23º proceso electoral en Venezuela desde 1998, año en el que Hugo Chávez fue electo por primera vez. Esta vez, el pueblo venezolano – cerca de 20 millones de personas – escogerá al Presidente de la República y los legisladores estaduales y municipales.

Inicialmente agendado para abril, el proceso fue postergado a petición de la oposición, que, aunque dividida, participa de alguna manera del proceso, sea con candidaturas presidenciales y de legisladores estaduales y municipales, sea llamando a la abstención del electorado. Una vez más, la presión por parte del gobierno norteamericano, sus aliados en América Latina – incluso el golpista Temer – y Europa amenazan de todas las maneras la voluntad del pueblo venezolano que va a expresarse en las elecciones, sea anunciando una inédita condena del proceso electoral antes incluso de desarrollarse, sea con la presión económica y mediática en el intento de descalificación de la transparencia del proceso y del sistema electoral.

Esos intentos de descalificación ya fueron ampliamente desmontados. En la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, en julio del año pasado, innumerables observadores electorales internacionales testificaron sobre la transparencia, la integridad y el blindaje contra estafas del sistema electoral venezolano. En aquel proceso, el observador internacional y profesor de Derecho Constitucional, el brasileño Luiz Moreira, afirmó: “Lo que vi aquí fue proceso electoral altamente sofisticado, en que 100% de los electores pasan por la biometría. La otra novedad es que el elector, después votar en la urna electrónica, tiene su voto impreso. Ese voto también es depositado en la urna. Al final de la totalización realizan una auditoría en un 30% de las urnas. Por tanto, Venezuela tiene voto electrónico y también el corriente, en papel”, destacó el jurista.

En la elección de gobernadores, ocurrida en octubre, el profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad de Fortaleza, Marcelo Uchôa, acompañó algunas de las auditorías pre-electorales realizadas por el Consejo Nacional Electoral y garantizó que sistema es seguro. “El sistema es de una seguridad absoluta. Tenía la idea de que el sistema brasileño era perfecto, porque él es electrónico, pero no el conocimiento que existía un sistema más seguro que el nuestro. Porque en Venezuela, además del elector ser identificado por la biometría, muestra la identidad. Y a pesar del voto aquí ser facultativo, 80% de los electores participan de las elecciones”, afirmó el profesor.

Parte de la oposición, la que llama a la abstención del voto este domingo, como sectores de la antigua MUD – Mesa de Unidad Democrática -, hace eso por considerar que este proceso electoral no respeta condiciones ni garantías democráticas. Sin embargo, la reacción internacional ante la falta de acuerdo entre oposición y gobierno venezolano es un contrasentido a los relatos de los mediadores internacionales del diálogo de paz. Según una carta abierta divulgada por el ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, fue la oposición que decidió, a última hora, no firmar el acuerdo que había sido trabajado durante meses entre las partes que se sentaron a la mesa de diálogo. Dice Zapatero: “De manera inesperada para mí, el documento no fue firmado por los representantes de la oposición. No hago juicio de valor sobre las circunstancias y los motivos, pero mi deber es defender la verdad y mi compromiso es no dar por perdido el éxito de un acuerdo histórico entre venezolanos”.

Todo indica que la parcela de la oposición que busca deslegitimar la elección este domingo tiene recelo de, una vez más, ser derrotada en las urnas, a pesar de todas las dificultades económicas y sociales por las que pasa el pueblo venezolano. Esa reacción al miedo de las urnas ya es bien conocida entre nosotros, como por ejemplo, el intento de retirar al Presidente Lula del proceso electoral brasileño del próximo mes de octubre, a través de su condena sin pruebas y su encarcelamiento injusto e ilegal.

Esos sectores de perfil conservador y neoliberal, sea en Venezuela sea en Brasil, no consiguen asimilar que su proyecto de sociedad y de país es altamente impopular y que no resiste a la democracia y al voto popular. Son enormemente rechazados y no serán esas medidas de desestabilización de la democracia en nuestros países que les harán victoriosos.

En el caso de Venezuela, como dijimos en artículo publicado en julio de 2017: “El gobierno Maduro, como todas las gestiones, tiene errores y aciertos. Se puede gustar o no de él, pero fue electo por el voto popular, tiene un mandato hasta el 2018, como era el caso de Dilma. (…) A ejemplo de lo que ocurre en otros lugares, la elite venezolana también no quiere dividir el pastel con los más pobres, algo representativo de la herencia cultural y de la colonización de los pueblos del continente. Sin embargo, necesitará de votos para imponer su agenda ante el gobierno Maduro.” Y añado hoy: votos que parece no tener.

Mônica Valente
Secretaria de Relaciones Internacionales del PT

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