La constituyente es constitucional y un derecho soberano en Venezuela

“Esta decisión del presidente Nicolás Maduro es constitucional y es un derecho soberano, que no admite las distorsiones que quieren darle sectores hegemónicos internacionales y sus aliados grupos locales, enemigos del diálogo y la paz,  interesados en destruir a Venezuela y su Revolución Bolivariana, de los que forman parte, precisamente los ausentes en la reunión de la CELAC en San Salvador.”

Santo Domingo, R.D.- Invocando los artículos 347, 348 y 349, de la Constitución de la República, el Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, convocó, el lunes Primero de Mayo, al Poder Originario para activar una Asamblea Nacional Constituyente, en procura de una modificación del Estado y del tema jurídico-político y crear un escenario para la reconciliación y la paz ante la situación  actual que se vive en este hermano país.

Para implementar el proceso de la Constituyente, el Ejecutivo nombró una Comisión con doce miembros y estableció los propósitos de esta Constituyente para la Paz, mediante nueve puntos.

¿Qué implica dicho proceso, en el actual contexto político venezolano?:

Se trata del ejercicio soberano y con base en su autodeterminación que hacen las venezolanas y venezolanos para construir el Estado y el sistema político que se adecúe a las aspiraciones históricas de la nación en un momento determinado de la historia.

 A esta idea poderosa apeló Chávez en 1998, justamente para encauzar el clamor popular y transformar radicalmente las reglas de juego en función de un proyecto nacional distinto al que impusieron las elites en 1961.

 La Constitución de 1999 contempló por primera vez en la historia la posibilidad de que pueblo transforme el Estado, mediante el ejercicio del poder constituyente.

La constitución dejó un margen suficientemente amplio para que el pueblo futuro, en este caso, el de 2017, decidiera las formas, los mecanismos y los procedimientos de transformación del Estado mediante una Constituyente.

Cuando el juego político está cerrado, cuando las fuerzas políticas que controlan uno de los poderes del Estado, decide trancar el juego, patear la mesa y se aferra a métodos violentos para hacerse del poder, descartando la vía del diálogo, la Constitución no deja otro camino que el de una Constituyente para revisar, transformar y expandir las reglas de juego del sistema político, que nos permita: desbloquear al Estado, profundizar la democracia, adecuarla a estos tiempos que vivimos de explosión del Poder Popular, y sentar las bases jurídicas para una nueva economía que trascienda el modelo rentista.

La iniciativa constituyente es la única vía que consagra nuestra Constitución Bolivariana, para garantizar la paz y sentar las bases de la estabilidad política, social y económica del país.

La iniciativa constituyente se fundamente en el espíritu, propósito y razón de la Constitución Bolivariana. No hay nada más Bolivariano y chavista que acudir al pueblo, a su poder originario, para cuidar, preservar y expandir el bien más sagrado que hemos conquistado a costa de los demás: la independencia y la soberanía nacional.

Porque lo que está en juego en Venezuela no es sólo quien gobierna. No. Lo que está en juego realmente es la paz. Es la posibilidad o no de tener Patria. Está en juego que sea el pueblo realmente el que decida el destino de este país, porque hay una fuerza interna que está apostando peligrosamente a hacer de Venezuela un país tutelado por una fuerza extranjera. Es decir, está en juego la soberanía y la autodeterminación. 

Cuando los pilares fundamentales del Estado están en juego, la única vía que establece la propia constitución bolivariana para preservar y proteger dichos pilares es la del Poder Constituyente originario.

En este caso, es el pueblo encargándose de la transformación del Estado y garantizando que el Estado exista y se desarrolle en beneficio del país.

La vía constituyente es una opción radical, porque va a las raíces del poder del pueblo. Va al punto de partida, donde todo comienza, donde todo se funda, va a la fuente de donde emana el poder del Estado: el pueblo ejerciendo directamente su soberanía.

En este sentido, la vía constituyente es una vía radicalmente democrática. Es esencialmente democrática porque es el pueblo el que determina la forma cómo se organizará el Estado para alcanzar los fines nacionales.

En el proceso histórico venezolano, esta posibilidad maravillosa la consagró Chávez y ahora la reivindica el Presidente Nicolás Maduro como forma radical de preservar la soberanía y mantener la paz, ante las graves amenazas de guerra que la derecha ha impuesto al pueblo venezolano.

La constituyente de este contexto político está llamada a reconocer, preservar y expandir las garantías sociales que se han venido desarrollando en Revolución, cuya base está en la Constitución de 1999 y que han sido reflejadas en diversas leyes desde entonces.

La constituyente de este contexto político, debe reconocer y reflejar las nuevas formas de poder popular que han emergido de la ejecución de la Constitución de 1999. Sectores sociales que hace 30 años eran invisibilizados por el Estado, ahora son sujetos centrales del proceso democrático y que en buena medida han sido los principales promotores, protectores y ejecutores del Estado Social democrático, de derecho y de justicia, consagrado en la Constitución bolivariana.

Será esta constituyente la más democrática de toda nuestra historia en la medida que refleje los nuevos sujetos y expresiones del poder popular que han venido estableciéndose en el seno de nuestra nación en los últimos 18 años y que hoy son los que hacen viva la letra y espíritu de la democracia protagónica que se consagró constitucionalmente en 1999.

Hoy el presidente Nicolás Maduro nos está dando luces en un camino que la derecha ha plagado de sombras. La luz es el ejercicio del poder originario del pueblo. La luz es la posibilidad de encauzar democrática, constitucional y pacíficamente unas contradicciones muy profundas que no se han podido resolver con las actuales reglas de juego, no porque el chavismo haya querido, sino porque la derecha ha decidido bloquear al país y someterlo a los más graves peligros.    

La constituyente es la reivindicación histórica de lo que Chávez siempre quiso hacer y no le dio tiempo de hacer: convocar al poder originario y profundamente democrático del pueblo para mantener lo mejor de la constitución del contexto de 1999 y para avanzar y profundizar la democracia, es decir, el poder del pueblo.

Este es el momento histórico preciso para volver a la fuente del poder. Que sea el pueblo, a través del mecanismo que establece la propia Constitución, el que genere el camino para superar el juego actual y crear un nuevo tablero, con nuevas reglas que profundicen la democracia, preserven la paz y la independencia nacional.”  

Adelante Venezuela con la Constituyente por la Paz!

Miguel Mejía (secretario general del MIU)