“En defensa de la paz, la patria y la revolución”

Carlos Fonseca Terán.

La paz ha vuelto. El triunfo es de todos. Las lecciones también son para todos. Con gran sabiduría y firme liderazgo, el Comandante Daniel Ortega ha decidido retirar las reformas al INSS para crear condiciones favorables al diálogo que comienza mañana, ha iniciado conversaciones con importantes empresarios interesados en contribuir a la estabilidad, y ha invitado al Cardenal Leopoldo Brenes a integrarse al diálogo junto a una representación de la Iglesia Católica. Esto además de la decisión ya anunciada ayer, de convocar a la comisión tripartita integrada por el Gobierno, el Frente Nacional de los Trabajadores y el COSEP para buscar una mejor solución a la necesidad de preservar las conquistas sociales obtenidas por los trabajadores y otros sectores en el tema de la seguridad social, gracias a las acertadas políticas sociales de nuestro Gobierno.

El día de ayer, luego de la primera comparecencia del Comandante y previendo a raíz de ella, un desenlace favorable a la crisis mediante la promoción del consenso, tal como ya está ocurriendo, escribí acerca de la necesidad de que esto sea el inicio de un proceso de consolidación del poder popular y la vanguardia revolucionaria en este proceso de transformaciones sociales que tanto bien ha hecho al pueblo nicaragüense. Esa consolidación, desde mi punto de vista, debe consistir en profundizar el rumbo de construcción del modelo de protagonismo de los ciudadanos en el ejercicio del poder político, que instalamos desde el inicio de esta segunda etapa de la Revolución Sandinista y que hace una diferencia fundamental entre la democracia revolucionaria y la falsa democracia que pretenden vendernos los explotadores y opresores.

Este debe ser nuestro aporte a la necesidad de enfrentar victoriosamente la ofensiva de las fuerzas reaccionarias en nuestro continente, afines a los intereses del imperialismo norteamericano, aunque a algunos no les gusten estos términos, como no les gustan los términos de derecha e izquierda, porque “han pasado de moda” por obra y gracia del pensamiento único que responde precisamente a intereses que se verían afectados si esos términos siguieran (o volvieran a ponerse) “de moda”. Habrán pasado de moda, pero el imperialismo sigue ahí, más agresivo que nunca, invadiendo y bloqueando países, saqueando recursos. Sí, ese mismo que nos invadió desde mediados del siglo XIX con William Walker al frente de sus filibusteros, hecho histórico que conmemoramos los nicaragüenses todos los años; ese mismo que nos volvió a invadir dos veces más a comienzos del siglo XX y al que se enfrentó en ese entonces primero, el General Benjamín Zeledón y después, el General Augusto C. Sandino, iniciador de la lucha revolucionaria por la transformación de Nicaragua y que expulsó a las tropas interventoras yanquis.

Muchos hablan con entusiasmo de Sandino, pero no quieren oír hablar del imperialismo al que Sandino se enfrentó y que está al acecho, promoviendo y/o esperando situaciones como la que acabamos de vivir para lanzar otra vez su zarpazo criminal contra nuestra patria. Esto no significa que los muchachos que anduvieron en las protestas sean agentes del imperialismo, sino que la buena voluntad y los nobles sentimientos de muchos de ellos pueden ser inescrupulosamente aprovechados por el imperialismo en contra de lo que esos mismos muchachos quieren defender.

Para evitar que los enemigos del pueblo malversen la nobleza de muchos de estos jóvenes necesitamos mejorar la obra revolucionaria. El imperialismo está siempre pendiente de la más mínima oportunidad que le permita utilizar cualquier tema que pueda causar controversia y que en vez de ser motivo de debate, sea motivo de discordia y enfrentamiento entre hermanos nicaragüenses para dividir a nuestro pueblo, y lo que acaba de suceder no es ajeno a esto. Hay análisis políticos que vinculan lo sucedido con el guion aplicado a Venezuela con las guarimbas, aunque según las características que pudieron observarse, podría considerarse que el modelo de desestabilización aplicado aquí se acerca más al de Medio Oriente con sus “primaveras” terroristas y terroríficas.

Y volviendo a los conceptos que “han pasado de moda”, también existen la derecha y la izquierda. De derecha son aquellos que defienden los intereses de los explotadores y los opresores, aunque se disfracen de defensores del pueblo, y de izquierda somos quienes defendemos los intereses de los trabajadores, como ha hecho el sandinismo desde el Gobierno, tanto en los años ochenta como ahora, pues no debe olvidarse que los grandes beneficios actuales de los trabajadores y demás integrantes del sistema de la seguridad social en Nicaragua, que hemos defendido quienes estuvimos apoyando las reformas propuestas, pero también muchos de quienes protestaron contra ellas, son conquistas populares alcanzadas gracias a la gestión del actual gobierno sandinista, bajo el liderazgo del Comandante Daniel Ortega y el valiosísimo e indispensable aporte de la Compañera Rosario Murillo, de quienes tengo la más plena seguridad de que así como han estado al frente de dicha gestión, gracias a la cual se ha reducido drásticamente en nuestro país la pobreza y la desigualdad social, según datos de los organismos internacionales más respetados, se pondrán también al frente de todo lo que deba hacerse para la necesaria consolidación del poder revolucionario del pueblo, encabezado por su vanguardia, el FSLN.