“El jaque a la democracia en Brasil y América Latina”, COMITÉ ARGENTINO DE SOLIDARIDAD LULA PRESIDENTE

Buenos Aires 20 de marzo de 2018.

Vivimos en un mundo qué se encuentra inmerso en una disputa global por el intento de las potencias imperiales y el capitalismo financiero occidental, de mantener el control de los recursos estratégicos, y su hegemonía política y económica a nivel mundial, ante el surgimiento de nuevos polos de poder y gobiernos que representan la voluntad de sus pueblos y se resisten ante las imposiciones de los centros de poder mundial.

En este marco, el diseño estratégico de EEUU para Latinoamérica, es volver retomar la Doctrina Monroe, de “América para los [norte]americanos”. La contraofensiva imperial inició luego de que en el 2005 dijimos “No al Alca”, el área de libre comercio para toda América que proponían los norteamericano. Por esta razón, se asocian a los oligopolios mediáticos un sector de la elite política, económica, judicial y los servicios de inteligencia de los países latinoamericanos y lanzan sus campañas destituyentes de persecución, difamación y finalmente de proscripción de los líderes populares en nuestra región.

Es estratégico para los centros de poder mundial y las oligarquías locales que los recursos no sean administrados por gobiernos populares y soberanos que no se subordinan a su dirección. Por ello, la ofensiva imperial busca principalmente desarticular y luego eliminar cualquier tipo de resistencia política, social o sindical organizada que le impida la consecución de sus intereses económicos y geopolíticos. Lula es hoy en Brasil la expresión de esa resistencia, es el conductor en el que pueblo brasilero confía, por eso buscan que no sea candidato. Él sintetiza la posibilidad de poner un freno a la avanzada neoliberal en su país y la región. Su llegada a la presidencia fue un antes y un después en Brasil: sacaron a más de 40 millones de la pobreza, disminuyeron la desigualdad, desarrollaron industrias estratégicas, se independizaron de los designios del FMI y de Estados Unidos, y a su vez, buscaron alianzas con los países de la región y potencias emergentes como los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Rusia).

Hoy el “linchamiento mediático y judicial” es la herramienta de la difamación y al escarnio a los movimientos populares y sus líderes, a los cuales se busca proscribir mediante fallos judiciales sin pruebas y jueces cómplices; es el Partido Judicial impulsado por el Imperio y los servicios secretos. Nada de lo que acontece en Brasil está aislado de un proyecto regional del poder. El poder real diseñó una misma política que replica a nivel regional de golpes de Estado institucionales (Honduras, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Argentina), donde la proscripción es parte de la instalación de un Estado policial, de excepción y autoritario.

El objetivo a reinstalar el modelo neoliberal a nivel regional, y para ello es necesario perseguir a los que se resistan. Dilma Rousseff advirtió con claridad que el golpe que la sacó de la presidencia aún no ha concluido y teme que se inicie una nueva etapa con una impronta aún más radicalizada y represiva de una segunda fase golpista. Entre otros aspectos, ésta nueva fase del golpe buscaría quitar a Lula de la carrera electoral hacia las presidenciales de 2018 y, de concretarse esta posibilidad, destaca Rousseff, la democracia brasileña estaría ya herida de muerte y el continente condenado.

Por esta razón, la democracia hoy está en jaque en Brasil y en todo el continente. El voto de la mayoría es el punto de origen de legitimación de los gobiernos, sin embargo una democracia plena significa también el respeto a los derechos como la libertad de expresión y de participación de distintos sectores sociales en la vida pública, el respeto del derecho al trabajo, la vivienda y una vida digna, el desarrollo económico y científico, una sociedad más justa y una soberanía real de los centros de poder mundial.

El pueblo brasileño, al verse perjudicado por las medidas neoliberales y obturados los canales institucionales tanto en el campo económico, el campo laboral, como en el de los derechos civiles, se ve en la necesidad de salir a la calle, movilizarse y re-ocupar el espacio público. Lejos de amenazar a las instituciones democráticas, el pueblo pone a la democracia en el territorio que le diera origen: la asamblea pública, la calle. Se trata de una democracia activa, protagónica, frente a la democracia fósil, insincera, simulada. Lejos de desestabilizar, el pueblo brasileño la reencauza, la re-democratiza. Desde el campo nacional y popular de Argentina acompañamos, apoyamos y participamos de la decisión del pueblo hermano brasileño de practicar una verdadera rebeldía civil y exigir en las calles que Lula pueda ser candidato en las próximas elecciones.

Brasil es la mayor economía de la región y representa la mitad de la población de Sudamérica, por esta razón la victoria de Lula y la vuelta de un gobierno popular a este país es esencial para la recuperación del proceso de liberación a nivel regional. Sólo es posible un proyecto real de unificación regional, que pretenda autonomía de los centros de poder mundial, con Brasil como parte de ese proceso, y Lula es el líder que mejor puede conducirlo.

El golpe no cierra si puede ser candidato, y aclaró que “no es contra Lula, es contra un proyecto de país”.

Es por todo esto que debemos tener conciencia de los nuevos desafíos para la liberación nacional y continental, y dar una necesaria respuesta monolítica a escala regional, con la suficiente profundidad como para entender que no se trata de fenómenos aislados, locales o nacionales, sino de una estrategia ideada y profesionalmente ejecutada a nivel mundial. A diferencia de otras etapas, el campo popular de América Latina mantiene bastiones de gobierno, la adhesión masiva a sus líderes, la memoria reciente de los gobiernos populares, e importantes niveles importantes de organización y militancia, que deben ser nuestras principales herramientas para afrontar la ofensiva neoliberal.

La disputa a nivel regional sigue siendo Patria o Colonia, liberación o dependencia, entre un modelo neoliberal que  no  puede  ser  otra  cosa  que  pro-norteamericano,  y  un continentalismo que  pretende  salir  de  la  periferia ,  rebelde,  que  entiende como  camino  imprescindible  para  lograrlo  a la  unidad  e  integración  soberana, con mayor integración política, comunicacional, económica, industrial y científico-tecnológica.

Las organizaciones sindicales, políticas, sociales y de derechos humanos que adherimos y escribimos en consenso  este comunicado e integramos el Cómite Argentino de Solidaridad Lula Presidente, apoyamos desde nuestra propia lucha, con total convicción la candidatura de Lula y su triunfo en Brasil, ya que será trascendental para la futuro de la Patria Grande.

COMITÉ ARGENTINO DE SOLIDARIDAD LULA PRESIDENTE