Declaración Taller de Género

Montevideo – 23 de mayo de 2008

Resolución del Taller  de Género del XIV  Foro de Sao Paulo

[1]El papel de los partidos políticos progresistas y de izquierda en el avance de las mujeres en el continente

La habilitación, la autonomía de la mujer y el mejoramiento de su condición política, social, económica y sanitaria constituyen en sí un fin indispensable para lograr el desarrollo sostenible. Es preciso que mujeres y hombres participen e intervengan por igual en la vida productiva y reproductiva incluída la división de responsabilidades en cuanto a la crianza de los hijos y al mantenimiento del hogar.

En toda América la mujer ve en peligro su vida, su salud,  y su bienestar porque está sobrecargada de trabajo y carece de poder e influencia. Las relaciones de poder  que impiden que la mujer tenga una vida sana y plena se hace sentir en toda la sociedad desde el más personal hasta el más público.

Las economías latinoamericanas se caracterizan por ser las familias las principales proveedoras de cuidado, las mujeres resuelven las tareas de cuidado no remunerado en sus hogares, la familia y la comunidad a pesar del aumento de la participación femenina en el mercado laboral  no disminuyeron las tareas invisibles en el ámbito doméstico lo cual lleva a la doble o triple jornada. Esto implica riesgos de sobre explotación de la fuerza de trabajo femenina en tanto la reproducción social se basa en dobles jornadas de trabajo remunerada y no remunerada por parte de las mujeres.

El aumento de la participación femenina en el mercado laboral no ha sido acompañado por un conjunto de políticas que aborden el tema del cuidado. Se requieren en todos los países, políticas públicas que atiendan el cuidado en forma integral. La reproducción social es uno de los pilares del funcionamiento del sistema económico, asegurarla sobre bases equitativas permitiría aprovechar mejor las oportunidades que se presentan a las personas en términos económicos y permite promover la justicia de género.

La violencia contra las mujeres es uno de los problemas más graves que afectan a la sociedad. En las décadas del 70 y 80 se comenzó a visibilizar y poner paulatinamente en la agenda pública la violencia contra las mujeres, a partir principalmente de la acción de los movimientos de mujeres y feministas.

Las mujeres constituyeron el mayor número de refugiadas y desplazadas, y actualmente los datos de  violencia de género en el continente son alarmantes. Entre 1990 y 2007 más de 900 mujeres chilenas fallecieron por causa de homicidio, gran parte de ellas víctimas de sus parejas. En Bahamas el feminicidio representó el 42 % del total de los asesinatos en el año 2000, el 44% en 2001 y el 53% en 2002. En Costa Rica llegó al 61 % del total de homicidios de mujeres, en El Salvador, la mitad de los casos de violencia reportados por la prensa en 2005 acabaron en homicidios, en Uruguay moría, hasta el año pasado, cada nueve días una mujer como resultado de violencia doméstica.

En Paraguay una mujer es asesinada cada 10 días. En Puerto Rico, durante la última década han asesinado a 287 mujeres. Solo durante 2003, 118 han sido muertas en República Dominicana y 42 en El Salvador. La cifra se dispara a 200 en Ciudad de Guatemala en el mismo período, y más de 370 han sido asesinadas en el último decenio en la tristemente famosa Ciudad Juárez, donde  se menciona la cifra de 4 mil mujeres desaparecidas.

Son las dramáticas cifras del feminicidio, palabra que nace para definir el asesinato de mujeres asociado a su condición de género y basado en las desigualdades entre hombres y mujeres. No son casos inexplicables, ni producto de conductas patológicas, no son muertes aisladas, son asesinatos que denotan el carácter social y generalizado de la violencia basada en la desigualdad de género.

La masificada violencia intrafamiliar, la violación, incesto, acoso sexual, abuso emocional, uso de mujeres y niñas en pornografía sexual, la esclavitud sexual, entre otras violaciones a los derechos humanos son distintas expresiones de violencia contra las mujeres y no fenómenos inconexos.

Para lograr cambios en esta aterradora realidad que sufrimos  las mujeres latinoamericanas hacen falta políticas y programas    que mejoren el acceso de la mujer a una vida segura y con recursos económicos. Los programas de desarrollo tienen la máxima eficiencia cuando  se adoptan medidas para mejorar la condición de la mujer.

La perspectiva de género es imprescindible para cualquier análisis de cualquier partido progresista y de izquierda esté o no en el gobierno. Este análisis concibe al sistema económico a partir de las interrelaciones entre las actividades productivas y reproductivas.

Desde esta perspectiva es posible apreciar como las inequidades de género en los hogares se trasmiten a la esfera de lo público y viceversa. Integrar una perspectiva de género  en el diseño de las agendas de los partidos puede hacer visibles situaciones de discriminación económica, segregación laboral y  discriminación en los ámbitos políticos que derivan en una pérdida de recursos humanos de las mujeres.

Por eso consideramos que los partidos políticos de izquierda deben asumir un rol decisivo en la promoción de una agenda económica, social y política con perspectiva de género como cuestión central del desarrollo de nuestras sociedades y  como cuestión democrática.

Los propios partidos políticos deberán interpelarse sobre las oportunidades que ofrecen a las mujeres en su interior, si sus estructuras partidarias y prácticas políticas coadyuvan y favorecen el avance de las mujeres o por el contrario  se constituyen en ámbitos poco propicios para el mismo.

Objetivos a incorporar en las agendas de los partidos políticos  progresistas y de izquierda del Foro de Sao Paulo:

1- Incluir la agenda de los derechos humanos de las mujeres  en la agenda de los partidos políticos de izquierda y progresistas de América Latina y El Caribe.

2- Asegurar que todas las mujeres al igual que los hombres reciban la educación con perspectiva de género necesaria para satisfacer sus necesidades básicas y ejercer sus derechos humanos.

3- Asegurar que todas las mujeres puedan ejercer libremente sus derechos sexuales y reproductivos así como el derecho al cuidado de su salud integral y proponer la despenalización del aborto.

4- Exigir  la igualdad y equidad basadas en la asociación armoniosa entre hombres y mujeres y permitir que la mujer realice plenamente sus capacidades en particular dentro de los partidos. Para ello adoptar mecanismos de acciones afirmativas complementarias, ejemplo cuota de participación, que aseguren la participación mínima y acerque a la paritaria. Asegurar los recursos económicos necesarios para el desarrollo político de las mujeres dentro de los partidos.

5- Potenciar la contribución de la mujer al desarrollo sostenible mediante la plena   participación de las mujeres en el proceso de formulación de políticas nacionales y decisiones concernientes a la aplicación de las mismas.

6- Realizar todas las acciones necesarias para evitar, visibilizar y combatir todas las formas de violencia contra las mujeres

Se considerara importante en el marco de estos objetivos realizar esfuerzos para fortalecer una red de mujeres de partidos del Foro de Sao Paulo.

PROPUESTAS AL GRUPO DE TRABAJO del FORO DE SAO PAULO

2- Que el próximo Grupo de Trabajo del FSP incorpore en la próxima reunión el tema de género dentro de los partidos miembros del foro como un primer paso de un encuentro más amplio.


[1] (APROBADA COMO PARTE DE LAS  RESOLUCIONES  FINALES AL IGUAL QUE  LOS OTROS  TALLERES)